A algunas personas el concepto de imperfección les molesta, tal vez porque lo confunden con alguna discapacidad que incluso de una u otra forma todos tenemos, así prefiramos pensar que solo hay algunos seres que presuponemos por infortunio nacieron o fueron formando dichas limitaciones físicas o mentales. Más lo cierto del caso es que lo imperfecto hace parte del universo de nuestras ignorancias y de una forma de pensar que no acepta lo diferente y que por el contrario considera un molde físico que aunque deslumbra algunos ojos es solamente producto de nuestros propios disfraces, esos que tarde o temprano nos tenemos que quitar para mostrar nuestras almas y bajo dicha mirada empezar a percibir lo perfecto como algo que no se puede lograr en el plano físico.

Una perla cotidiana nos dice que “si nos gusta quejarnos mucho, lo ideal seria el aislarnos y no molestar a los que nos rodean, ya que la amargura se contagia”.

Cuentan que cuando el afamado artista fue entrevistado a fondo por un experto en arte y critico periodista, este le cuestiono por un pequeño error que denoto en la obra, el cual todos consideraban lo mejor de lo mejor, a lo que el artista una vez escuchó al crítico le dijo: – la verdad es que ese error lo hice a propósito, ya que desde niño, mi madre, quien me enseño a pintar, me hizo saber que el artista se debe equivocar a sabiendas, ya que ello es la forma de reconocer que el único ser perfecto es el Creador.

Grata postura que nos lleva a comprender que somos seres imperfectos que no debemos creernos más que los demás y que por el contrario en cada nuevo avance que logremos debemos ir reconociendo más y nuevas imperfecciones algunas de las cuales vestidas de errores se hace necesario corrijamos o de lo contrario el proceso de crecimiento no se da.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 14.13, “Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!