El Texto de Textos nos revela en Génesis 1:5, “y llamó el Creador a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”.

 

Nuestras vivencias están llenas de creencias, ritos, mitos, costumbres y tradiciones, algunas de las cuales son necesarias para nuestra convivencia, sin embargo otras que se han entre mezclado con visiones egoístas plagadas de sentimientos adversos no vale la pena seguir perpetuando y menos entremezclando con algunas posturas que siendo paridas por los paganos le fueron quitando el verdadero significado a lo que el mismo Creador nos denoto a través de su palabra.

El pueblo Judío por ejemplo y a diferencia de algunas otras costumbres occidentales celebraba el inicio de su año en el mes de Nisán y finalizaba su ciclo con el mes de Adar; sin embargo hoy prima la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashana que inicia culminando el año en el mes de Elul, septiembre u octubre de nuestro calendario solar, tiempo que se caracteriza por invitar a reflexionar especialmente sobre nuestro pasado, contemplando gracias a este el futuro.

Festividades propicias para aprender de nuestros errores y para pensar acerca de cómo podemos mejorar creando nuevos propósitos personales. Quizá por ello los Judíos en familia hacen un baño ritual en la víspera de este día, con el fin de limpiarse espiritualmente para luego asistir a la sinagoga aperados de su mejor traje. Allí se escucha el shofar que se sopla durante el servicio en el anhelo de un despertar espiritual y gracias a dicha reflexión algunos van a observa el Tashlikh  que significa, descartar, y que implica ir a una corriente de agua y vaciar sus bolsillos en ella, aunque otras personas prefieren tirar pan rallado.

Las tradiciones Judias dentro de esa celebración repiten una serie de bendiciones de Rosh Hashaná para las velas, el vino y el jalá o pan, que es redondo, simbolizando el ciclo del año. También se comen manzanas remojadas en miel en representación de la esperanza o incluso una granada debido a que según la tradición esta fruta contiene 613 semillas, las cuales representan los 613 mandamientos. Manzana que quizá nutrirá sus nuevos días y miel que endulzará sus relaciones.

Son creencias y ritos de los que quizá nosotros como creyentes debemos tomar el ideal de corregir nuestros errores y enmendarlos especialmente con aquellos que hallamos podido afectar con nuestras acciones u omisiones,  en la búsqueda que nuestros nuevos días sean fructíferos o sea que con nuestras mejores acciones e intenciones retroalimentemos las existencias de todos aquellos que hacen parte de nuestros entornos de vida.

El Texto de Textos nos revela en II de Tesalonicenses 3:1, “por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal”.

Oremos para que nuestra esperanza permanezca siempre en Jesús.