Históricamente hay temas que nos cuesta aceptar pese a que son irrefutables, a ello además se suma que hay razonamientos que nos han vendido como irrefutables sin entender que estos simplemente hacen parte de reflexiones producto de la ignorancia común y nuestra obstinación por mantener dicha posibilidad como algo verdadero, lo que implica que debamos mirar muchas cosas como dignas de ser revisadas y una vez las hallamos sometido al escrutinio personal e incluso grupal logremos diferencias entre las que debemos asumir algunas como verdades relativas o verdades absolutas intentando con claridad generar más bien los cambios personales que nos permitan seguirnos manteniendo en esas verdaderas verdades que superan nuestras creencias.

Una perla cotidiana nos motiva a comprender que “la duda es el principio de la sabiduría”.

Cuentan que en una cotidianidad un grupo de estudiantes intentaban resolver un complejo problema matemático que el docente de física les había colocado y aunque este les había dado algunas pistas, al final el grupo se rindió esperando que el profesor les diera la formula para responder correctamente dicha ecuación. Así que el docente tomó el pizarrón y en vez de resolver el problema escribió en la pizarra: – cuando no encuentres ninguna solución a un problema probablemente no sea algo que haya que resolverse sino una verdad que debe ser aceptada.

Valida postura para que entendamos que hay cosas que debemos aceptar como tales debido a que son verdades irrefutables mientras que hay otras cosas que aun suponiéndolas como algún tipo de verdades no lo son y por el contrario necesitan que las asumamos bajo la lupa de posibles o necesarios cambios. Lo que quiere decir que necesitamos de cierta sabiduría especial para poder comprender la diferencia.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 49:15, “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!