El Texto de Textos nos revela en Génesis 6:7, “y vio el Creador que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió el Creador de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo el Creador: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos del Creador”.

La Biblia nos expresa que fuimos tomados del polvo de la tierra y allí regresaremos. Pangea que para los estudiosos implica ese súper continente que existió al final de la era Paleozoica y comienzos de la Mesozoica y que agrupo la mayor parte de las tierras emergidas del planeta. Lectura que va más allá de la literalidad y que desde un significado y contexto mucho más profundo nos da otras concordancias que poco tienen que ver con lo místico u oscuro sino con atender con otra lógica más espiritual las parábolas allí plasmadas.

Son nuevas luces que debe arrojarnos cada relectura siempre gracias a la guía del Espíritu Santo para que sea la esperanza de la vida eterna la que nos aliente en cada letra que subyace de cada versículo y así bebamos de esa exégesis sorprendente que allí se encuentra depositada. Cada versículo Bíblico es veraz y aunque nos advierte de los tiempos convulsionados que hemos generado como especie a la vez cada revelación divina nos transmite y activa ese Fuego Interno para poder asimilar las enseñanzas que producirán cambios en el mundo interno de nuestros seres.

Alejarnos de esos trazos erróneos con los cuales escribimos a diario el libro de nuestros días y lograr rectificar nuestros pasos para no seguir las huellas mercantiles y materialistas que obnubilan nuestros pensamientos, instituyendo así otra perspectiva que debe estar estrechamente ligada al libro de la Creación: la Torá, es quizá la mejor meta que nos podemos trazar para entender que hubo un antes de lo que consideramos principio y que como fruto de nuestros desconocimientos adjudican algunos a la nada.

Invitación que seguramente requiere que hagamos a un lado todas esas agendas repletas de obligaciones mundanas y lograr incluso transmutarnos hasta convertirnos en seres espirituales con propósitos sagrados. Seres que aprendiendo de los hechos vividos, se inspiran en la Biblia para evacuar de sus mentes ignorantes todo aquello que no puede coexistir por más tiempo pues hace parte de ilusiones y elucubraciones temporales.

Se trata de completar nuestra obra humana, dejando de culpar, criticar, quejarnos, en fin de promover adversidades, conflictos e ilusiones, para que la diaria revelación Bíblica se haga luz, aislándonos del vacío y abismo interior que nos sofoca. Perpetuarnos en el viejo mundo del ego y sus apegos, después de capear así sea temporalmente el refugio espiritual que significa la Biblia, es perder esa posibilidad permanente de reanudar nuestras vidas. Negarnos a aprender de esos destellos para seguir esa absurda dinámica, es incoherente ya que más temprano que tarde debemos enfrentar nuestra propia revelación interior y es allí en donde la cábala y sus enseñanzas nos pueden dar nuevas luces divinas.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “no se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad del Creador, buena, agradable y perfecta”.

Oremos para que el Espíritu Santo nos revele a través de la lectura de la palabra todo ese amor que nos permita acercarnos más al Creador.