El Texto de Textos nos revela en Levítico 16:29, “en el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. 30 Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del Creador. 31 Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo”.

Este devocional leído desde las propuestas de vida del calendario Hebreo pretende que a diario nos acercarnos más al Creador y que en cada oracción el Espíritu Santo nos ayude a entender el verdadero propósito de nuestras vidas. Apertura consciente para que lo eterno se proyecte a través de discernimientos espirituales que posibiliten no seguirnos dejando cogobernar por tantas inconsciencias milenarias producto de seguirnos retroalimentando del árbol del conocimiento del bien y del mal y sus frutos.

Es por ello que celebraciones como el día del perdón para los Judíos nos pueden servir de ilustración para que desde la puesta del sol dejemos a un lado lo que considerábamos como prioritario y nos enfoquemos en reflexionar y tomar nuevas decisiones más trascendentales que proyecten nuestras oraciones e incluso hasta el ayuno hacia ese crecimiento holístico e integral. Cada lectura de la Biblia debe estimularnos además a esta revisión en busca del arrepentimiento y de sabernos partes y por ende hermanos de esos otros próximos.

Como creyentes debemos tener claro que más que sacrificios el Creador espera de nuestra misericordia para con nuestros próximos por lo que además de estudiar las escrituras, orar, cantar alabanzas y, presentar testimonios y meditaciones que lleven a una profunda reflexión debemos atender esas enseñanzas del pueblo Judío y buscar reconciliarnos, restaurar amistades, pedir perdón y dar perdón. Por lo que no solo se trata del perdón de nuestro Creador sino de buscar a aquéllos a quienes quizás hemos ofendido.

La cábala que para nuestro caso se enfoca también en las enseñanzas de Jesucristo nos invita a dar gracias, a expiar como Él nuestras fallas y a elevar nuestras conciencias hacia el arrepentimiento, dirigiendo nuestras oraciones gracias a nuestro abogado hacia el perdón y por ende alivio de nuestros resentimientos. Visión que a la humanidad nos debe incentivar para buscar esa introspección y transformación gracias a un profundo examen personal.

El Árbol de la Vida nos muestra la misericordia divina y lo que significa el perdón, costumbre maravillosa del pueblo elegido que podemos multiplicar en las nuevas generaciones, no solo pensando en quienes nos afectan sino en no dejarnos infectar producto de molestias, agresiones, insultos, daños o hasta olvido. El perdón transforma nuestras existencias, aun sabiendo que volveremos a fallar, por ello se trata de sanar nuestro corazón a través de esa hermosa oportunidad de reconocer, corregir, enmendar y trasformar.

 

El Texto de Textos nos revela Mateo 6:14, “porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Oremos para que con nuestras acciones de perdón enseñemos a perdonar a quienes tanto les cuesta.