Algunas teorías muy poco aceptadas nos hablan de mundos paralelos que se suman a nuestras existencias y de los cuales desconocemos, debido a nuestro limitado lenguaje, el que a su vez reproduce una finita realidad a la cual se circunscriben nuestras vidas. Y aunque ya la misma física quántica ha venido intentando demostrar la coexistencia de una serie de partículas incluso imperceptibles que tienen propiedades diferentes a las que convencionalmente le hemos otorgado a nuestras conocidas moléculas, lo cierto es que nos cuesta entender ello, como a la vez los cientos de temas que aun haciendo parte de nuestras búsquedas cotidianas siguen sin explicación pero que están allí llamándonos la atención quizá para que le demos nuevos sentidos a nuestras realidades.

Una perla cotidiana nos reitera que “la sabiduría es para el alma lo que la comida es para el cuerpo”.

Cuentan que cuando le preguntaron al exotérico por qué hablaba de parakletos o mundos paralelos este respondió: – que dicho termino viene del griego y que desde esa traducción de forma simple se nos dice que ello significa consolador, abogado o uno que viene al lado para apoyar, animar o ayudar. Por lo que este concluyo que: – haciendo referencia a quienes entienden los propósitos del Espíritu Santo, hay a nuestro alrededor una serie de posibilidades de las cuales no nos percatamos, pero que si nos proponemos acercarnos a ellas las alcanzaremos y así nos daremos cuenta de la veracidad de esas otras dimensiones ahora imperceptibles.

Y aunque son temas en donde realmente existen diferencias de fondo e incluso una serie de complejas especulaciones que nos confunden, también es cierto que nuestra sesgada y limitada realidad que se constituye a través de palabras, no logra entender ni lo ilimitado, ni lo infinito, debido a que desde nuestras mentalidades somos limitados y finitos.

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 3:10, “entonces Samuel dijo: habla Señor porque tú siervo oye”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!