Se dice que en algunas competencias atléticas los deportistas valoran de una forma diferente cada detalle desde su lógica al respecto del resto de la humanidad, lo que significa por ejemplo valorar una milésima de segundo, en la cual pueden estos perder todos los esfuerzos de sus vidas. Lo que nos enseña a aprender de esos seres y por lo tanto a darle a cada instante vivido el valor que tiene ya que podría ser el último segundo que se nos otorga y así dejar ir un valioso regalo de la Creación que sin embargo nosotros desechamos sin razón. Cada momento que se nos permite vivenciar e interconectarnos con la misma Creación debe valorarse más gracias a sabernos parte de ella y que todo es una oportunidad invaluable de degustar de una obra maestra a la que sin embargo descalificamos por estar en otra dimensión: la de las ilusiones en donde nos encontramos solo con imaginarios efímeros.

Una perla cotidiana de Chaplin nos invita a que “el tiempo sea nuestro mejor autor, ya que siempre encuentra un final perfecto”.

Cuentan que en una cotidianidad cuando la abuela cumplió sus ochenta años de edad, su nieta preferida, le pidió que le contara algunas de sus mejores experiencias vividas, así que esta una vez terminó de narrarle maravillosas historias que incluso ella esperaba la vida le regalara también a esa niña, le pidió a la chiquilla que trajera el diario que ella le había regalado para que allí depositara lo mejor de cada día y en la página final con letra grande y en mayúscula escribiera: OJALA, EL TIEMPO NO SE CONTARA POR MINUTOS SINO POR MOMENTOS.

Desafortunadamente hay cientos de instantes de nuestras existencias que pasan totalmente desapercibidos lo que nos lleva a reflexionar profundamente en la importancia de comprender que no podemos desperdiciar todos esos segundos de vida que se nos otorgan y que nosotros en ocasiones descalificamos como insignificantes por no comprender que esa suma de circunstancias son las que le dan significado a nuestras existencias.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 126:5, “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!