Regularmente dejamos la felicidad para un futuro lo que hace que posterguemos dicho estadio hasta  cuando se cumplan algunos de esos deseos que homologamos al concepto de felicidad, lo cual no es del todo sano. La idea es motivarnos para que todos los instantes que nos acompañan en cada uno de nuestros espacios de vida nos lleve a atender que el único requisito para ser feliz tiene que ver con el querer serlo, o sea con aceptar en este preciso momento que la felicidad no depende de un resultado sino de una decisión personal de satisfacernos plenamente con lo que hacemos, con lo que en esencia sabemos somos y con todo aquello que tenemos así en ocasiones descalifiquemos ello como poco revalorando además todas esas personas y seres vivos que interactúan a diario con nosotros y que nos aportan en el sentido armónico de nuestra vida.

Una perla cotidiana de Einstein afirma; “el amor por la fuerza nada vale, más la fuerza sin amor es energía gastada en vano”.

Cuentan que en una cotidianidad y luego de diez años de matrimonio el esposo decidió separarse de su mujer sinrazón alguna diferente a algo que él denominaba perdida de la pasión y por ende una infelicidad permanente que incluso estaba destruyendo sus vidas. Así que la dama una vez fue llevada ante el notario para firmar el divorcio por mutuo acuerdo que este le proponía solamente atino a decirle a su ex: – la felicidad nunca llegará a aquellos que no aprecian lo que ya tienen.

Y aunque se podría leer dicha reflexión desde diferentes perspectivas la invitación final de la misma tiene que ver con valorar lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos y lógicamente a todas las personas con las cuales convivimos ya que es allí en donde encontramos la verdadera felicidad y no tanto en ese mundo efímero que invita a cumplir con deseos efímeros.

El Texto de Textos nos revela en I de Crónicas 28:9, “porque el Creador escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!