El Texto de Textos nos revela en Génesis 1:16, “e hizo el Creador las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso el Creador en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio el Creador que era bueno”.

Todo lo que el Creador hizo era bueno y cumple con un propósito. Lo que quiere decir que somos todo articulado que vive en armonía incluyendo lógicamente el sol como la luna que influencian también nuestras vidas, lo cual percibimos a través de los diversos fenómenos que se dan tanto en la superficie terrestre, en la naturaleza y en nosotros mismos. Y todo parece indicar que fuimos nosotros cuando nos retroalimentamos del árbol del conocimiento y la subjetividad los que decidimos buscarle ese lado oscuro o malo de las cosas alejándonos así del Creador.

Cada situación por adversa o negativa que nos parezca tiene una finalidad: acercarnos a Él y que dependamos más de Él. Incluso quienes estudian la influencia de la Luna no solo sobre las mareas, afectando el nivel de las aguas oceánicas sino incluso nuestros comportamientos han entendido que al desviarnos de rumbo en luna llena se incrementan los crímenes, lo que se ha conocido como el efecto Transilvania debido a que a través delos ciclos lunares nuestro Padre nos enseña que hasta el ciclo menstrual de las mujeres debe estar acorde a un ritmo universal, a una armonía que se ajusta a sus mandatos.

La Creación nos invita como humanos a comprender que nos retroalimentamos y articulamos a cada partícula por pequeña e imperceptible que nos parezca por lo que todas ellas retroalimentan nuestras coexistencias así en algunos casos no nos percatemos de ello. Visión que como otros tantos llamados de atención que nos hace a cada instante nuestro Padre Celestial nos invita especialmente a conocernos, reconocernos y lógicamente guiarnos por los preceptos y mandatos divinos.

Son normas que debemos atender, aún cuando no las entendamos, como puede ser el caso del comportamiento de los astros o leyes como la atracción gravitacional que hacen que la masa de los objetos se atraigan, perspectiva que quizá desde otra mirada nos dicte que estamos llamados a integrarnos, a acercarnos más, a sabernos parte. Así que si sospechamos que todo Él lo hizo bueno, debemos empezar a encontrarle ese lado positivo a las cosas y encaminarnos en esos propósitos acercándonos a su Luz.

El positivismo más allá de ser una teoría muy en boca hoy por hoy de cientos de personas, es Bíblico y nos ayuda a asimilar que como parte de un todo al que reconocemos como universo, dependemos inconscientemente de la influencia de cada partícula de esta Creación lo que nos invita a vivir en armonía consciente con ese todo y con todos, para que saquemos de cada cosa y circunstancia lo bueno y lo mejor.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 21:23, “la ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria del Creador la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”.

Oremos para que solo adoremos al Creador y sustentador del universo y con ello percibamos todo lo bueno que Él nos aporta.