El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 31:6, “esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque el Señor, tu Creador es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.

Se dice que el Creador tuvo el deseo que nosotros como sus hijos pudiéramos ser a su imagen y semejanza por lo cual nosotros también deseamos. Sin embargo una vez nos alimentamos del árbol del conocimiento esos deseos se desconectaron de dicha visión divina y confundidos en nuestra actual naturaleza nos quedamos buscando ese deseo superior en todo tipo de deseos imaginarios caídos que contrariamente nos distancian aún más de Él. No es gratuito que estemos llenos de interrogantes, dudas y temores que nos impiden poder servir plenamente a nuestro Creador de acuerdo a esos propósitos divinos.

Si enfocamos nuestros deseos para descubrir dentro de este mundo material nuestras potencialidades y por ende esos deseos Divinos podríamos comprender incluso que siendo este mundo físico también creación de Él estamos llamados a servirle aquí y ahora. Lógica que nos debe incitar a integrarnos desde la ocupación u oficio o rol que desempeñemos en este mundo material, intentando con esta labor el alcanzar una conexión con nuestros próximos y gracias a ella, una interacción más profunda con el Creador la cual se debe acompañar del estudio del Texto de Textos y la oración permanente.

Plegarias e invocaciones que no requieren exclusivamente de arrodillarnos a solas para pedirle a nuestro Creador se cumplan nuestras expectativas y deseos, sino que nos motivan a agradecerle permanentemente, alabándole, en señal de admiración y respeto por que nos ha dado la vida y todo lo que ella significa. Sin embargo y contrario a esa visión nuestras prioridades y deseos siguen siendo más económicos, mercantiles, lujuriosos y en algunos casos hasta ególatras y por ende idolatras.

Nuestros frutos cotidianos nos los da el Creador y realmente no dependen de nuestra capacidad o astucia como en ocasiones lo queremos suponer. Lo que no descalifica el comercio, pero sí el apego desmedido al dinero y todo lo que él nos proyecta como deseo. Se trata de trabajar conforme a los mandatos del Creador con honestidad incluso entregando lo mejor de nosotros para el bienestar común entendiendo que con ese tipo de actitudes también estamos adorándole.

Desear es algo natural y por lo tanto no le podemos percibir como algo malo, pero si debemos enfocar nuestro mayor deseo a Él, lo que se traduce en nuestra dedicación, esa que se puede inscribir dentro de todas y cada una de nuestras diversas actividades cotidianas individuales, grupales y sociales, sabiendo que a los que aman al Creador todas las situaciones y cosas les ayudan para su bienestar y crecimiento.

El Texto de Textos nos revela en Gálatas 3:28, “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.

Oremos para que nuestros deseos nos conviertan en servidores y no personas que piden les sirvan.