Y aunque no anhelamos dar una idea precisa al respecto de lo que consideramos más importante para nuestras coexistencias, si es claro que vale la pena acumular más cariño, más afecto, más servicio, más sanas interrelaciones, en vez de dedicarnos a acumular desechos, alimentos chatarra que solo contaminan nuestro ser así como tantos dilemas que van lesionando nuestras mentes al punto de irrigar esas malas visiones en nuestro cuerpo. Bajo dicha mirada debemos aprender a acumular, si ese es nuestro propósito, la mayor cantidad de amor que podamos ya que dicho vinculo perfecto nos llevará seguramente a acercarnos más y más con su fluir a la misma Creación.

Una perla anónima reitera: “el amor es atraer a una persona a tu vida y no a tu cama”.

Cuentan que cuando le preguntaron a una persona el por qué acumulaba cosas como si así fuese a vivir más, esta no dijo nada por lo que la otra le recriminó: – acumular no sirve de nada por lo que la lección es que sólo existe el presente, el vivir el día de hoy con la mochila ligera, sí y en un espacio sencillo, diáfano, luminoso, alegre, cómodo, no recargado. El amor es imprescindible, pero no necesariamente el amor de parejas; una persona sola, también puede dar y recibir amor de sus familiares más allegados y de sus amigos.

En fin, hay diversas visiones de vida pero algunas de ellas nos incentivan a compartir, a darnos cuenta de la importancia de nuestras interrelaciones, a degustar de todo y de todos y bajo esa perspectiva intentar siempre el vivir más intensamente. Lo que quiere decir que debemos buscar la complicidad en nuestra pareja y así proponer ternura y afecto.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 41:10, “no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Creador que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!