Es muy fácil que ante la insistencia negativa de algunas personas terminemos convencidos que ello es así y por ende ni siquiera busquemos intentarlo nuevamente, obviando que en ocasiones no logramos un objetivo porque nos falta práctica, sí el ejercitarnos lo suficiente hasta que nuestros hábitos se adiestren para alcanzar la meta propuesta, lo que se traduce en que debemos vislumbrar pequeños actos cotidianos que con su continuidad nos permitan alcanzar esos grandes logros que seguramente al inicio de la practica pudimos haber calificado como imposibles. Es entonces sano no prestarle tanto oído a aquellas personas que por su misma forma de ser ni siquiera intentan el alcanzar sus metas y a la vez desean que los demás tampoco como ellos hagan ningún esfuerzo.

Una perla de Albert Camus nos dice: “la estupidez insiste siempre”.

Cuentan que en una cotidianidad el chico llegó llorando a casa debido a la mofa de algunos de sus amigos que le habían insistido tanto en que no lograría convertir el penal con que ganaría su equipo al del otro salón, lo que debido a esa influencia sucedió. Así que la madre espero que este se calmara y una vez lo sintió emocionalmente listo para escucharla le dijo: – cuando alguien te diga que algo no se puede hacer, recuerda que esta hablando de sus limitaciones, no de las tuyas.

Y es que es válido comprender que regularmente las personas tendemos a pensar que no podemos realizar las cosas y a construir una serie de limitantes mentales que solamente nos llevan al terreno de la decepción, cuando si cambiamos la perspectiva podremos fallar más no desfallecer debido a que lo intentaremos nuevamente hasta que la práctica nos convierta en maestros.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:3, “los ojos del Creador están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!