Regularmente estamos dispuestos a alejarnos de los demás e incluso a agredirlos por cualquier razón en vez de agradar la vida de esos seres humanos denotándoles con ello que anhelamos darles lo mejor de nosotros incluso sin esperar nada a cambio. Es allí en donde el servicio se convierte en una de las principales herramientas que deberíamos asumir como postura cotidiana para lo cual en vez de esperar que nos den algo incluso a cambio de lo aportado, servimos sin ningún interés comprendiendo que esa es una de las tareas diarias que nos abrogó el mismo Creador. Y es que el dar a manos llenas y cada que podamos hacerlo en mayor medida, debe ser uno de los propósitos existenciales motivando así cada segundo nuestras coexistencias.

Una perla cotidiana asegura: “nadie te cambia por algo mejor sino por algo mas fácil”.

Cuentan que en una cotidianidad la maestra le pidió a sus alumnos adolescentes que siempre en el transcurso de sus vidas hicieran el siguiente ejercicio: – creen mentalmente una imagen que les haga pensar que con su brazo diestro estan tratando de sacar del río a una persona que se esta ahogando, luego debían imaginarse que con esa misma mano estaban escribiendo una carta alegre para una persona solitaria que sospechaban la necesitaba e incluso con esa misma mano supusieran estaban dando dinero y joyas a los pobres para que finalmente se imaginaran que con esa mano daban comida a centenares de personas, agradeciendo siempre por las muchas cosas que podían hacer con sus manos para corregir además aquellas cosas en el mundo que consideraban se debían cambiar.

Y aunque es válido igual el ejercicio para quienes sean ambidiestros lo importante de la enseñanza tiene que ver con saber que en nuestras manos se encuentra la posibilidad de aportarle a las existencias de los demás en vez de apartarles, así que en vez de mantener el puño cerrado para agredir debemos tener la mano abierta para ayudar a quienes lo requieran.

El Texto de Textos nos revela en Job 2:10, “y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos del Creador el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!