El Texto de Textos nos revela en Génesis 3:19, “con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.

Fuimos Creados lo que implica que todo en este mundo esta bajo el control del Supremo, lo que también quiere decir que debemos confiar en Él para que toda situación por compleja que nos parezca nos otorgue en el momento indicado una enseñanza o manifestación suya. Más dicho plan o destino tiene a su vez un elemento que no podemos perder de vista: nuestro libre albedrio, el cual nos hace a imagen y semejanza de Él.

Tenemos la capacidad de decidir qué hacer y cómo hacerlo, pero a la vez en la Palabra del Creador una guía práctica que debemos tener en cuenta para que con ella y gracias a la oración y la guía del Espíritu Santo podamos comprender qué es lo que el Creador espera de nosotros como sus hijos en cada situación en especial. Así que aunque erremos siempre tenemos una nueva oportunidad de hacer el bien, aun en las circunstancias que nos parezcan más adversas, fortuitas o incluso fuera de nuestros actos voluntarios.

Todo tiene un orden dentro de este eterno no tiempo divino, lo que implica que el Creador nos preparó un camino consciente de lo que deberíamos decidir para estar cerca de Él, por lo que incluso todo aquello que nos resulta más difícil de entender o hacer dentro de los preceptos divinos es probablemente algo que seguramente a Él le interesa en pro de nuestro crecimiento integral. Por ello cada tarea que realicemos a diario debe estar inscrita en esos fines de bienestar general, servicio, amor y armonía universal.

Y aunque parezca un poco más difícil de asimilar esta demostrado que algunas circunstancias pretenden que hagamos resistencia a todo aquello que aún pareciendo normal o popular, va en contra no solo de estos principios sino de la misma vida, lo que hace que aprendamos a diario encontrar las diferencias para actuar conforme a los mandatos divinos y que ello nos haga más conscientes de tantas inconciencias.

Recordemos que cuando a nuestros padres Adán y Eva se les prohibió solo una cosa, como era la de no comer del Árbol de Conocimiento, estos desobedecieron, no aguantaron y trasgredieron tomando voluntariamente otro destino. Lo que en términos muy generales nos debe hacer reflexionar no tanto en el castigo recibido, como sí en la importancia de volver a vivir en este planeta conforme a dichos preceptos Bíblicos que no tienen en sí mayor dificultad para ser cumplidos. Se trata de atender el plan del Creador que no difiere del plan original de un cielo nuevo y una tierra nueva para nuestro perfeccionamiento.

El Texto de Textos nos revela en Juan 13:34, “un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Oremos para que lo correcto nos aleje de lo incorrecto así algunos vean ello como normal y hasta popular.