El Texto de Textos nos revela en Isaías 55:6, “buscad al Creador mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Creador, el cual tendrá de él misericordia, y al Creador nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Creador. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

Se cree que los Nombres sagrados de nuestro Creador son un regalo que nos dio Él a todos los hombres para reintegrarnos a través de esas palabras con todo lo que Él mismo es y significa. Desde una visión práctica se dice por ejemplo, que la vibración que se produce al pronunciarlos especialmente en el idioma Hebreo original, propicia un estado óptimo para entrar en otros estados de conciencia, más elevados, donde podemos incluso recobrar la salud, por muy deteriorada que la tengamos por nuestra lejanía divina.

Desde esa lógica es que hemos venido promoviendo el atender el poder de nuestras palabras y la fuerza lumínica de estas. Las mismas que se generan para algunos creyentes gracias a la repetición de los nombres sagrados del Creador, lo que propicia según ellos cambios sustanciales en nuestras cotidianidades. Se asegura además que gracias a estos fonemas se produce una especie de ajuste en los códigos de información de nuestra estructura molecular. Más lo importante quizá es entender que cada expresión así dirigida nos acerca más a la Fuente Central de luz de Todo lo que existente.

Desde esa mirada se consideran más de setenta y dos atributos que para algunos son nombres. Expresiones que en estas cortas líneas no vamos a presentar pero que contienen una reflexión para invitarnos a comprender el respeto profundo que le debemos al Creador al entender algunas de sus características y con ello saber darle un uso correcto a nuestro lenguaje, que debe ser guiado por sus preceptos para invocarle a cada instante con toda la reverencia que Él se merece.

Es importante que usemos nuestras palabras para agradecer, para alabar, para que en oración constante nos integremos más a Él a través de nuestros próximos. Por lo que usando o no estos rezos tradicionales con los nombres del Creador y sus combinaciones de letras nos reconectemos con esa corriente espiritual y así guiados por el Espíritu Santo podamos a través de nuestra entrega total y diaria, trasformar incluso nuestro propio ADN que para muchos sabios esta conectado con nuestra alma.

En el fondo se trata de trabajar para que la energía negativa de algunas de nuestras diarias palabras esas que reproducen consecuencias dañinas y hasta malignas en nuestros entornos, no siga siendo la que más influencie nuestras relaciones sino que logremos a través de esa nuestra diaria interacción fraternal comunicativa ingresar a una serie de frecuencias espirituales específicas, que nos permitan armonizar nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en Juan 15:16, “no me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros”.

Oremos para que antes que pedir nos ofrezcamos como sacrificio diario al Creador.