Es diferente hablar de cinestesia con c que la sinestesia con s, la primera tiene que ver con un conjunto de sensaciones de origen muscular o articulatorio que informan acerca de la posición de las diferentes partes del propio cuerpo en el espacio, mientras que la sinestesia con s: es una asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos de un mismo acto perceptivo. Por lo que una persona que logra dicho estadio de sinestesia puede, por ejemplo ver lo que oye o lee, una especie de percepción que es capaz de vislumbrar incluso en el aire una especie de hologramas que le permiten cual si fuera un don extrasensorial, percibir algunas cosas con más facilidad que los demás no logran hacerlo, ni siquiera concentrándose aun más para ello.

Una perla cotidiana de Seneca nos recuerda que “la buena salud viene de la cabeza”.

Cuentan que en una ocasión el predicador les pidió a quienes querían leer pasajes de la Biblia que lo hicieran con un nuevo elemento que se denominaba sinestesia. Y para ello les explicó que dicho don se entendía cómo la posibilidad de oír colores y ver sonidos o percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto de una textura determinada. Y es que según él para ver lo que revela en su trasfondo dicho texto al releerlo debemos asociar cada palabra con una especie de sensación de sentirlo, de verlo, de atender que este se transformar con sus fonemas realmente.

Regularmente se dice que la sinestesia es también un efecto común de algunas sustancias psicodélicas como el LSD pero hay personas calificadas por esa razón como sinestésicas que, sin haber consumido sustancia alguna, tienen esa capacidad de percibir sensaciones de diferentes sentidos de manera conjunta o cruzada o con correspondencias.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 81:13, “!Oh si me hubiera oído mi pueblo!”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!