El concepto de expectativas, ilusiones o sueños regularmente enmarca nuestros proyectos de vida y búsquedas cotidianas, sin embargo no podemos negar que aunque estos imaginarios se convierten en motivaciones para nuestras existencias también en ocasiones se disfrazan de depresiones y decaimientos simplemente porque no entendemos que los sueños, sueños son y aunque podemos hacer realidad algunos de esos pensamientos, regularmente estos no coinciden con lo que estamos viviendo sencillamente porque hacen parte del mundo de la fantasía que por lógica no concuerda con una realidad en donde además todos esos sueños se chocan y hasta compiten. Lo que no quiere decir dejar de soñar, pero sí entender que los puentes que unirán nuestras ilusiones a lo que vivenciamos son tan delgados que aunque los disfrutemos momentáneamente se romperán.

Una perla anónima nos reitera que, “tu escuela es tu segunda casa, pero tu casa es tu primera escuela”.

Cuentan que cuando el incrédulo visitó a su amigo creyente en busca que le escuchara un rato, ya que este tenia fama no solo de saber atender a otros sino de dar excelentes consejos, este guardo silencio por casi una hora mientras su amigo le contaba sus insucesos y se quejaba constantemente de la vida e incluso de ese supuesto Creador del cual él por estas y otras razones dudaba, a lo que el creyente finalmente le dijo: – gratitud es saber que los problemas se convertirán en bendiciones y lo inesperado en regalos inmerecidos para nuestro crecimiento integral.

Y es que desafortunadamente nuestras expectativas muy ajustadas a lo que fue nuestra niñez en donde regularmente nuestros padres enfrentaron hasta nuestros problemas más pequeños sobreprotegiéndonos para que aparentemente nosotros no sufriéramos, son las que reproducen que ante cualquier dilema por pequeño que parezca nos enfrasquemos, deprimamos y en algunos casos hasta denigremos de estar vivos.

El Texto de Texto nos revela en Colosenses 1:10, “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento del Creador”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!