Es bien sabido que una buena forma de alimentarnos tiene que ver con el consumir por lo menos tres porciones de frutas diaria y ojalá también de verduras, sin embargo en algunos casos consumimos estas frutas mezclándoles con otro tipo de alimentos en algunos casos poco sanos como la azúcar, quizá por ello algunos expertos nos recomiendan que se debe beber solamente el jugo fresco de las frutas, incluso que hay que evitar esos productos enlatados y embotellados que en sus empaques expresan tener contenidos de frutas. Y dentro de dicha visión también se nos pide que no se consuman frutos que hayan sido calentados, pues se trata de no comer frutas cocinadas porque de esa forma ya no nos beneficiaremos de sus nutrientes, así sigamos sintiendo su sabor. Y es que además al cocinar las frutas se destruyen todas sus vitaminas.

Una perla cotidiana de Francisco Quevedo y Villegas expresa: “poderoso caballero es don dinero”.

Cuentan que cuando el nutricionista visitó una escuela le dijo a los maestros y padres de familia: – comer una fruta entera es mejor que beber su jugo. Pero si ustedes quieren darle a los niños la fruta en forma de jugo háganlo, siempre buscando eso sí que estos chiquillos lo beban poco a poco, lentamente, ya que es necesario que la saliva se mezcle en la boca antes de pasarlo. Con ello se lograra entre otras cosas el limpiar rápidamente los cuerpos de estos niños y además, aseguro el experto, que a diario los observen mucho mas radiantes y prestos para degustar de sus vidas.

Y aunque algunas personas supongan que ciertas frutas como la naranja o el limón por ser ácidas requieren de azúcar, ello es un error ya que todas las frutas llegan a ser alcalinas en nuestros cuerpos. Por lo cual lo ideal es consumir estas lo más puras y frescas que podamos, ya que allí esta entre otros el secreto de la belleza, de la longevidad, de la salud, de la energía, del control de peso, y consecuentemente de la felicidad.

El Texto de Textos nos revela en Números 14:8, “si el Creador se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra el Creador, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está el Creador; no los temáis”.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos trasformaremos!