El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 30:11, “porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”.

Como proceso integral visual y mental, la lectura implica interpretar todo lo que se encuentra a nuestro alrededor desde sus diversas posibilidades, lo cual va más allá de los textos para vincularnos a contextos, por lo que para comprender la Biblia debemos adentrarnos en la Palabra del Creador y el cómo nos relaciona ella con todo lo que acontece en nuestras vidas. De allí la importancia que al leer cada página de este Texto Sagrado sean nuestras oraciones las que nos lleven a relacionarnos cada vez más armónicamente con el mundo.

Desde esa mirada para la cábala cada letra con su decodificación simbólica representa raíces espirituales a las que debemos reconectarnos, lo que hace que cada relectura de dichos versículos nos aproxime más a esa Luz, colocándonos en frecuencia con el único pensamiento Creador, llenándonos así de sus destellos. Incluso al saber leer la Biblia nos distanciamos de las actuales adversidades y sufrimientos que se retroalimentan de los frutos del árbol del conocimiento haciendo que nos nutramos con esos fragmentos Bíblicos al irlos integrando de mejor forma a nuestros ser para sabernos más cerca de su redil.

Cada repaso de los mandatos divinos nos debe servir para ilustrarnos con esas experiencias de nuestros ancestros y asumir que estamos vivenciando una serie de correcciones generales que se consolidan desde lo individual, las cuales nos reorientarán para vincularnos y posteriormente integrarnos como un solo Espíritu a nuestro Creador. Propuesta que nos invita entonces a leer, estudiar, releer, orar, repasar y sobre todo a pedirle al Espíritu Santo nos guie en estos propósitos trascendentes.

La cábala nos ilustra para que veamos en la Biblia, la Palabra del Creador, la cual nos ilumina e inspira generando un reencuentro permanente que nos eleva como humanidad para trabajar internamente primero en nosotros y luego con nuestros próximos, en la consolidación de un verdadera realidad armónica en donde sintamos holísticamente que nuestros deseos e ilusiones se enfatizan en el amor y todo lo que ello significa.

Leer ese lenguaje que no solo esta impreso en el Texto de Textos sino en la misma naturaleza y en nuestro ADN es a la vez colocar nuestros pensamientos, palabras, emociones, acciones y hasta omisiones en pro de dejarnos guiar por el único que puede coordinar nuestra voluntad y por lo tanto, reconectarnos con su fuente de luz, esa que nos aleja de todo ese cúmulo de ideas en algunos casos contradictorias que nos distraen y distancian hasta que nos reencontremos con esa una única y verdadera raíz de vida eterna.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:21, “Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida”.

Orar es simplemente hablar con nuestro Creador, así que oremos más.