El Texto de Textos nos revela en I de Crónicas 29:12, “las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13 Ahora pues, Creador nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre”.

 

El concepto de tiempo implica un espacio, un momento, una ocasión, pero a la vez también una continuación, el extendernos: la expansión de algo. Por lo que dicha secuencia de instantes que ajustamos a un tiempo y a un espacio consolidan particularmente las circunstancias que percibimos desde nuestra mirada engañosa e ilusoria como realidad, esa que partiendo del universo de lo fragmentado proyecta unas imágenes en movimiento y las interpreta de una forma que tan solo hace parte de nuestras sesgadas ilusiones.

Dentro del tiempo todo tiene un inicio y un final y una lógica de movimientos con sus secuencias lo que quiere decir que nuestra realidad temporal es cíclica, lo cual explica que nuestros actos sean más ondulatorios que lineales. Así que cuando la cábala habla del mundo de los fragmentos o las partículas en el cual coexistimos, nos dice que nuestras interacciones con esos otros fragmentos o moléculas o lo que reconocemos como interrelaciones cotidianas deben cumplir con los propósitos armónicos de la Creación para acercarnos conscientemente a esa Luz de la que en ocasiones por miedo nos alejamos.

El mundo exterior que concebimos como nuestro todo no es más que otra forma fragmentada de un universo que a su vez hace parte del todo Creado. Por ello al aceptar que somos a su imagen deberíamos retroalimentarnos más de Él y ya no del árbol del conocimiento del bien y del mal, del cual adquirirnos a través de nuestros ancestros una esencia y una estructura finita, esa que nos separo, dándonos una movilidad ilusoria, la misma que nos hace comprender el mundo y sus estructuras de una forma y no de otra, por lo que podemos transformarnos si así lo deseamos al entrar en el no tiempo divino.

La idea es lograr que nuestras secuencias de vida, esas que nos permiten relacionarnos incluso con nosotros mismos y lógicamente los demás, en vez de generarnos conflictos o caos nos permitan entrar a otro espacio menos material y oscuro para así reencontrarnos con el Creador, quien se puso contrajo para nuestra creación, ello debido a que esa era la única posibilidad que tenia el Creador para crear algo fuera de sí mismo.

Son conceptos complejos probablemente, de los cuales debemos extraer algo simple y es que nuestro propio lento movimiento y su secuencialidad tiene un principio y un fin, pero que al articular estos con la Creación, nos permitimos percibirnos eternos y así lograr que hasta nuestras pulsaciones se integren tanto a las de la tierra como a las del universo para que todas las consecuencias de nuestros actos puedan ser integradas y asimiladas desde las mismas manifestaciones del Creador.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 4:11, “digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.

Oremos para que cada movimiento de nuestro ser este guiado por nuestro Creador.