Se dice que cuando estamos cerca de personas a las que les fascina quejarse regularmente nos alejamos de estas, especialmente porque este tipo de seres no comprenden que están equivocadas. Y es que por más que se les explique que son ellas las que deben cambiar, no lo entienden, porque su ser interior esta tan contaminado, que aun estando solas siguen culpando a los demás por sus propios errores. No es nada fácil el aceptar que lo que consideramos adverso nos pasa a todos, pero no todas las personas reaccionan de la misma forma ante ese tipo de circunstancias. Se tratará siempre de crecer y de comprender que nada es tan grave como lo suponíamos. Y una vez aprendamos, seguramente nos daremos cuenta que estábamos era desocupados al preocuparnos de algo de lo que ni siquiera deberíamos habernos ocupado.

Una perla cotidiana de La Rochefoucauld nos dice que “el verdadero amor es como los espíritus; todos hablan de ellos, pero pocos los han visto”.

Cuentan que cuando la amiga observo a su mejor amigo sufriendo, nuevamente, le dijo: – no te enamores de tu sufrimiento, ya sé que crees tener derecho a estar molesto por una situación y que incluso hasta supones que hay algo romántico en sufrir, pero te ruego, no te enamores de esos sufrimientos y problemas del pasado, creando un mundo ficticio como si todos quisieran estar en contra tuya. Con ello solo logras que cada día estes más lleno de discusiones imaginarias hasta con gente ausente y así todo gira alrededor de lo negativo, viendo en todo quejas, culpas y agresividad.

Hay quienes suponen que deben sufrir porque así es la vida y que de eso se trata este “destino” y hasta cuentan sin cansarse que todos los demás los tratan mal porque sí y que no creen en la amistad porque algunas personas las han traicionado y se llenan de historias molestas en la búsqueda incluso de no dormir bien, pero se olvidan que son ellos los que están reproduciendo este tipo de pensamientos y situaciones y por lo tanto en ellos esta la posibilidad de transformar lo que perciben en lo exterior al cambiar su interior.

El Texto de Texto nos revela en Job 1:21, “entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Creador dio, y el Creador  quitó; sea el nombre del Creador bendito”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!