El Texto de Textos nos revela en Job 6:24, “Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué he errado”.

Se dice que creamos a través de nuestro lenguaje ya que con esas letras y palabras consolidamos más que expresiones, realidades las mismas que a diario vivenciamos y proyectamos a través de nuestras interrelaciones. Ello implica que nos recreamos continuamente en esas palabras sin importar si llegamos a comprender realmente el significado de cada letra, de cada palabra, de cada expresión, de cada frase, de cada imaginario que traducimos en experiencias con las cuales le damos sentido o no a nuestras coexistencias.

Es por ello que quienes se permiten deletrear cada palabra de nuestro Creador expresadas en las Sagradas Escrituras logran encontrar allí profundas enseñanzas sobre los más sublimes misterios, esos que parece no pudiéramos explicar con nuestro limitado lenguaje. Lo cierto es que nuestras palabras crean y nos recrean lo que no significa que tan bien el incorrecto uso de estas nos puede agredir y hasta matar, de allí la importancia de ser conscientes de los efectos de esas nuestras expresiones.

No perdamos de vista que nuestras palabras, esas que se escriben, se deletrean, promueven nombres y denominaciones, se cantan, nos encantan y reproducen las formas que a su vez le dan un trasfondo a nuestras coexistencias, tienen un inmenso poder, tanto que con ese sistema narrativo que nos constituye reconocemos todo nuestro universo. Perspectiva que aunque es un poco compleja de entender, nos debe incitar también a asimilar otros significados de nuestro lenguaje intentando que desde nuestros pensamientos cada idea este siempre direccionada hacia la luz del Creador.

Recrearnos quiere decir que cada expresión que se consolida en nuestras mentes desde el momento en que nuestros padres y cuidadores nos reprogramaron sus lenguajes, ha constituido una imagen sonora que cual película rueda y se proyecta en nuestra pantalla interior para combinar esas expresiones de diversas formas y proponernos una realidad que difiere en cada persona, así dentro del entendimiento general todos tengamos conceptos similares al respecto.

Recreémonos de tal forma que esas palabras disfrazadas de imágenes sonoras que cual fotografías se encuentran en nuestra memoria con sus símbolos y significados nos permitan percibir las cosas de una forma más atractiva, una que quizá para algunos es errada pero que podemos entender desde otra lógica, si nos posibilitamos darles a esas mismas palabras mejores significados y si nos permitimos considerar otro tipo de expresiones que retroalimenten mejor nuestras cotidianidades.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 12:36, “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado”.

Oremos para que nuestras palabras reflejen que nuestro corazón esta conectado al del Creador.