El Texto de Textos nos revela en Zacarías 14:9, “y el Creador será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”.

Hay quienes encuentran en la palabra recipiente una visión de recibir, perspectiva que sumada a la dimensión de la Luz divina y aplicada a la gematría nos puede entregar nuevos conceptos incluso para expresiones que aun teniendo las mismas letras podemos resignificar debido a sus valores numéricos y orden. Se trata incluso de buscar analogías para establecerse además algún tipo de conexión con otras palabras y contextos, logrando con esos destellos que al recibir dichas luces nuestros entendimientos reproduzcan en nuestros seres un lleno que cual hologramas le den sentido a nuestras realidades.

Así que visionarnos cual vasijas que reciben esos rayos de Luz divina nos debe motivar para que al registrar dicha información diaria a través de nuestro lenguaje logremos que estos significados se depositen no solo en nuestra mente sino en todo nuestro ser para que construyamos con ese nuevo lenguaje otra serie de conocimientos distintos a los que por nuestras limitaciones comunicativas y finitud expresiva tenemos. Simbología que nos debe adicionalmente permitir comprender algunas manifestaciones infinitas e ilimitadas emanadas de nuestro Creador.

Por ello atender ese mundo espiritual sabiéndonos una vasija corporal emocional que captura a través de sus sentidos partes de la Palabra del Creador, nos permitirá que cada letra y frase con sus significantes nos ilumine y con esa sabiduría recreemos nuestros entornos proyectando a través de nuestros corazones dichos nuevos mensajes y visión de vida. Los cuales se sustentan en los atributos de nuestros Creador.

Nuevo intercambio comunicacional que hará que al expresarnos también difundamos dichas manifestaciones divinas, redefiniendo los propósitos de nuestras existencias gracias a que vamos comprendiendo la profundidad, intensidad y llenado que a nivel de excitación nos da dicha Luz. Por lo tanto cada palabra expresada debe entenderse como un bendición que lleva implícita ese deseo de otorgamiento orientado por el mismo Creador que nos va ayudando a percibir, correlaciones que actúan física, mental y espiritualmente sobre nosotros.

Así que cada letra, representa a la vez un número, unos símbolos, un significado y un significante que si sabemos reinterpretar con sus combinaciones y contextos podrán hacer que nos reconozcamos a través de otra realidad en donde nuestra propia percepción al respecto de algo será afectada positivamente gracias a que se iluminan nuestras existencias con la Palabra del Creador que quiere acercarnos a un nivel superior.

El Texto de Textos nos revela en Juan 10:30, “Yo y el Padre uno somos”.

Oremos para que nuestras vasijas espirituales estén prestas a atender las manifestaciones del Creador.