Hay personas que confunden la felicidad con un estado de alegría permanente que si bien es sano y puede entenderse como tal, no implica simplemente el mantenernos sonrientes u otro tipo de sensaciones gratas que regularmente no son duraderas, de lo que se trata es de lograr ver la felicidad más allá de nuestros estados de ánimo, al punto de visionarla como una actitud para con la vida a través de la cual nos sentimos cada vez más satisfechos con todo lo que el día a día nos ofrece a través de nuestras tenencias, de nuestras labores, de aquellas personas con las cuales convivios y especialmente con todas aquellas ideas que nos identifican como seres humanos.

Una perla cotidiana muy acertada nos reitera que, “la caridad debe ser anónima, de lo contrario, es vanidad”.

Cuentan que cuando la madre le preguntó a su hija el por qué no asistiría a la fiesta anual de egresados de su universidad esta le dijo: – Me canse de ese tipo de reuniones en donde solo se nos pregunta si ya acabamos la especialización y estamos dispuestos a hacer el doctorado, si estamos casados, cuántos hijos tenemos y en muchos casos si nos separamos, que si tenemos casa, carro, que cuanto ganamos, en fin, toda una serie de cuestionamientos que en mi concepto no tienen nada que ver con mi vida, ya que esta no es una lista de mercado. Creo que para mí lo importante es que me pregunten si soy feliz. Y como lo soy, no voy a lugares en donde pueda perder ese estado.

 Mucho se habla al respecto de la felicidad y aunque no queremos aquí dar otra definición más para ver si estamos o no de acuerdo con ella, si pensamos que cada ser humano tiene la posibilidad de buscar su paz interior y de vivir en armonía con los demás, al sabernos útiles a nuestra sociedad y a nuestros entornos, en fin, el sabernos satisfechos con lo que se hace, tiene y es nos lleva a visionarnos desde otra óptica percatándonos así que somos felices con nuestro día a día.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 3:8, “haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!