Hay que tener planes es cierto pero ello no quiere decir que todos estos proyectos e ideas se tengan que cumplir al pie de la letra, por el contrario, esos mismos proyectos nos invitan a tener nuevas opciones e incluso planes de contingencia cuando se nos presenten circunstancias adversas que aunque no pudimos visionar detalladamente dentro de esas nuevas perspectivas, si teníamos claro que se podían presentar y por ello debimos prever nuevas respuestas para ello. Tener claro todo esto nos permitirá adicionalmente que el incumplimiento de algunos de esos planes no se convierta en profundan decepciones o depresiones sino que logremos sortear dichas situaciones y por lo tanto crecer.

Una perla cotidiana nos dice que “mas que criticar a otros hay que tratar de enseñarles de nuestros mejores atributos”.

Cuentan que cuando el padre quiso enseñarle a su hijo pequeño lo que significaba la fe y la confianza lo llevó al mar y luego de colocarle el flotador le pidió que fuera ingresando lentamente hasta que ya no sintiera la arena en sus pies. El chico muy asustado siguió las recomendaciones de su padre y poco a poco fue flotando mientras muy cerca de él se encontraba este quien una vez estaban un poco alejados de la playa le dijo: – Fe es saber que aunque no entiendes, tienes la certeza que el Creador te sostiene y no te dejará ahogar y de allí nace la confianza que esta más que en el flotador en que tu Padre Celestial esta cerca de ti para apoyarte.

Y aunque parecen temas eminentemente religiosos lo cierto es que deberíamos tener fe en la vida y confiar en que todo lo que nos sucede, especialmente aquello que no concuerda con nuestros planes cumple con el propósito de guiarnos hacia nuestro crecimiento como mejores seres humanos.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 27:8, “el corazón me dice: ¡busca su rostro! y yo, Señor, tu rostro busco”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras ….

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!