El Texto de Textos nos revela en Daniel 2:22, “El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz”.

El ser humano ha intentado históricamente explicar lo inexplicable a través de la magia, la alquimia, la percepción extrasensorial, la astrología, el espiritismo, la adivinación y todo aquello que más bien lo desorienta en esa lógica de poder entender la Creación. Con todo y ello la lectura diaria del Texto de Textos y la oración seguirán siendo los primeros requisitos para poder ir atendiendo algunos de estos misterios, que hacen que algunos que aun compartiendo nuestras similares creencias se perciban como rivales.

Bajo esa mirada hay quienes siguen proclamando manifestaciones personales como visiones divinas paridas desde lo oculto y hasta reinterpretan mensajes Bíblicos desde sus sesgadas interpretaciones. Pese a que el mismo texto Bíblico es claro en advertirnos que lo revelado está reservado para quienes crean, lo que nos debe llevar a deducir que si lo oculto pertenece al Creador, toda esa sabiduría se encuentra en un nivel superior al que no podemos acceder materialmente pero que espiritualmente estará en parte a nuestra disposición, más no para un beneficio mercantil particular.

Aceptar que existe algo superior a nuestra capacidad de comprensión finita es a la vez asumir que pese a ser infinitos, por estar separados, no tenemos la posibilidad de reencontrarnos con esos niveles superiores. De allí que algunos místicos nos hablan de ese Ein Sof como la máxima ocultación posible de nuestro Creador. Postura que se expresa con el único fin que dejemos de buscar asimilarnos a ese ser Superior y manosear sus atributos, aceptando entre otras cosas que como seres con conocimientos finitos y limitados ni siquiera somos capaces de percibir con una mínima claridad esas sus manifestaciones.

Ese todo supremo del cual tenemos una mínima representación abstracta desde nuestros imaginarios al respecto de lo Creado, nos invita también a diario a ascender a su universo infinito, lo que explica el por qué incluso a través de religiones y búsquedas espirituales anhelamos ello, debido a que nuestra sustancia creadora proviene de allí́, lo que nos debe también llevar a comprender que todas esas ideas que suponemos tener de Él, tienen que traducirse más al campo de nuestras experiencias existenciales, esas que vivimos en nuestro interior, pero que explicamos desde lo exterior, sabiendo que solo allí dentro de nosotros es en donde se presentan las verdaderas manifestaciones.

Lo importante entonces dentro de nuestro trasegar por este mundo, es que podamos afirmar gracias a nuestros acercamientos y en oración gracias a esas manifestaciones interiores, que en diferentes momentos e incluso en distintas formas nos sentimos parte ya que nada se encuentra desvinculado con esa esencia divina así que cada relación inconsciente de la que más adelante y en algún momento nos hacemos más que conscientes, se debe convertir en ese vehículo espiritual necesario para integrarnos conscientemente al espacio divino de la totalidad al cual pertenecemos.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 1:24, “por lo cual también el Creador los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad del Creador por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.

Oremos para que nuestras alucinaciones no nos desilusionen más.