Existen diferentes modelos de pensamiento, económicos, pedagógicos, en fin de vida, pero parece que todos tienen un mismo final, algo que es irrefutable y que tiene que ver con que en algún momento falleceremos y algunas de las cosas por las que tanto luchamos quedaran allí. Razón de peso para que en vez de dejar cosas inconclusas le apostemos a trascender a través del sano ejemplo para nuestras nuevas generaciones. Se trata de ocuparnos en ese día a día de enfatizar más en nuestras sanas interrelaciones para que sean esas personas que probablemente se quedan cuando ya no estemos, las que puedan replicar esos maravillosos instantes compartidos. De lo contrario si preferimos dejar objetos que tarde o temprano desaparecerán como nuestros recuerdos es muy probable que nuestras existencias se pasen sin pena ni gloria.

Una perla cotidiana nos dice que “si estas libre de enemigos porque a nadie hiciste injuria, no faltaran otros que lo sean por envidia”.

Cuentan que cuando le preguntaron a la docente el por qué le reiteraba tanto a los niños y niñas que así no quisieran asistir al colegio, la vida se encargaría de enseñarles de una u otra forma, esta les dijo a los padres que le preguntaban: – ya ustedes como adultos entienden mejor que la vida es una escuela de aprendizaje pero a diferencia de una institución educativa en donde pueden reprobar y volver a intentar aprender, hasta que se gradúen y vayan a otros ciclos, en nuestras existencias nuestra graduación es la muerte.

Y aunque no queramos entenderlo así, ello tiene mucho de verídico, entre otras porque cuando fallecemos las demás personas nos recordaran por las acciones que desarrollamos en nuestro día a día sin obviar que somos seres eternos por lo cual esas mismas acciones se juzgaran en nuestra conciencia y nos dictaminarán si realmente aprovechamos esta vida o si por el contrario la desperdiciamos en una serie de acciones y pensamientos de los cuales simplemente nos arrepintamos un poco tarde.

El Texto de Texto nos revela en Hebreos 13:16, “y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada el Creador”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!