El Texto de Textos nos revela en Job 17:10, “pero volved todos vosotros, y venid ahora, y no hallaré entre vosotros sabio”.

El concepto de conocimiento lo podemos ejemplarizar con la proyección de un rayo de luz que amplia su cono de acción y da claridad al espacio para comprender mejor la información que allí se encuentra. Luminosidad que equiparada a la sabiduría no solo implica nuestra capacidad de adquirir dicha información sino de colocarla en práctica para sacar de la oscuridad nuestra oscura mente y luego dar de esa luz a nuestros entornos. Información lumínica que contiene cada partícula de este universo y que al interconectarse gracias al movimiento con otras moléculas produce la materialización de nuestras acciones.

Nuestra creatividad y capacidad para aprender nos ilumina para que dicha información genere mas que conocimiento un reconocimiento gracias a ideas que denominando como inteligentes poco nos invitan a memorizar saberes como si a integrarnos con el todo. Sabiduría divina o luz del Creador que debe guiarnos para que esos dones se usen correctamente y así nuestros actos volitivos nos muevan hacia una armonía universal que reconocemos como una vida de valores y que conlleva un crecimiento integral y holístico.

Para la Cábala cada experiencia propia o ajena, producto de nuestra apertura perceptiva y reflexión permanente, lo que reconocemos como creatividad nos conduce de acuerdo a la sapiencia ancestral con el nivel Jojmá del Árbol de la Vida, en donde gracias a esos conocimientos divinos tomados de la luz que dan los Diez Mandamientos nos guian hacia esa luz. De allí que el manual de vida: la Torá en sus 620 mitzvot se entiendan como pilares de luz que desde la lógica del Árbol conectar nuestra cabeza, techo de keter con el piso maljut o sea nuestro libre albedrio.

Cada precepto de la Biblia como luz nos manifiesta que toda la información que se encuentra alrededor de nosotros perceptible o no, esta allí para guiarnos nuevamente hacia la  voluntad de nuestro Creador y Rey de Reyes siendo obligatorio que esa Chokmah, Sabiduría, חכמ que esta situada en lo alto de la columna derecha del árbol de vida, oriente nuestra Creatividad canalizando ese fluir hacia esa Luz Superior y no hacia nuestros milenarios distractores: desconocimientos que no promueven la armonía de vida.

Nuestra capacidad intelectual y conciencia nos incita a paladear de esa luz superior gracias a lo que reconocemos como saberes, los cuales despiertan nuestra creatividad para crecer y con ello acercarnos más hacia dicho ideal supremo por lo que la lectura y estudio de la Biblia,  la oración, la Guía del Espíritu Santo, el ayuno y la caridad contienen esos destellos que retroalimentan nuestros seres para así pasar de una inteligencia que solo alimenta la memoria a una sabiduría que retroalimenta nuestros seres y sus interrelaciones.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 3:17, “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”.

Oremos para que día a día el Creador nos ilumine con su sapiencia.