Los conceptos de proyecto de vida, propósitos, sentido e incluso el de trascendencia son de alguna manera sinónimos, así dentro de nuestras búsquedas cotidianas en ocasiones los percibamos como opuestos. El mundo y los modelos económicos sobre los cuales se han priorizado nuestras rutinas nos llevan algunas veces a tener como prioridades una serie de logros que regularmente no alcanzar para llevar ese vacío existencial que también cogobierna nuestras existencias y es tal vez por ello que una vez se alcanzan estos objetivos materiales nos damos cuenta que debemos colocar nuestro énfasis en otros aspectos más interiores, que aquellos que estando fuera de nosotros supusimos como esenciales.

Una perla cotidiana de Borges expresa, “que hay que tener cuidado a elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”.

Cuentan que cuando el hijo criticó a su padre debido a lo que él consideraba una actitud demasiado pasiva que según el joven le impidió el haber logrado que el negocio familiar fuera más exitoso, el padre le repuso: – son formas de ver la vida, mi verdadera búsqueda personal y familiar ha sido la de renunciar definitivamente al odio, la ira, el enojo, la critica, el orgullo y el engreimiento, ese es el camino que considero el más grande de todos los triunfos en este mundo, ya que esa es la liberación de nuestra esclavitud mental.

Y aunque probablemente entre la lista de nuestras búsquedas de vida algunas de ellas promovidas por el comercio y el mercadeo no se encuentra como prioritarias la de tener unos días plagados de paz, armonía, salud, así como fraternales y serviciales relaciones, sino más bien el obtener objetos, bienes y posiciones sociales que regularmente se convierten en cargas, ello no quiere decir que no podamos cambiar ese listado y consolidar un modelo y proyecto de vida diferente.

El Texto de Texto nos revela en II de Pedro 1:16, “porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!