Y aunque no podemos negar que en busca de hacernos competentes para algunas áreas de nuestras vidas y labores nos educan para ser competitivos debido a un modelo económico en donde prima el interés y bienestar particular, sin importar que con ello podamos atropellar a otros seres vivos, esa visión también nos debe servir para que en busca de nuestro mejoramiento como especie hagamos un alto en el camino para evacuar aquellos pensamientos que simplemente nos han llevado a agredirnos cuando es tiempo que empecemos a agradarnos, lo que quiere decir a compartir en vez de competir. Y aunque es válido querer ser mejores, lo que debemos revisar es si en esa búsqueda nos proponemos más bien ser los mejores y con ese sesgo atentar contra las vidas de otros seres que tienen los mismos derechos que nosotros y andan por ende en los mismos caminos de supervivencia.

Una perla cotidiana nos invita a entender que “el optimista se encuentra una respuesta para cada conflicto que se le pueda presentar, mientras que el pesimista ve un conflicto en cada respuesta”.

Cuentan que cuando entrevistaron al homenajeado pedagogo por sus muchos años de investigación y le solicitaron al final del reportaje que expresara una recomendación a los gobernantes de turno este comentó: – es hora que la humanidad comprenda que desde nuestra infancia se definen las cosas mas importantes para el futuro de nuestras vidas y entre ellas la salud física y mental que nos acompañara como adultos, por lo tanto es tiempo de cambiar el modelo formativo agreste y competitivo que le estamos dando a nuestras nuevas generaciones.

Desafortunadamente la mayoría de procesos pedagógicos formales descuidan esta valiosa etapa de nuestras vidas y por el contrario terminamos siendo educados bajo un modelo en donde prima la competitividad y con ella una serie de sentimientos adversos que fomentan principalmente el egoísmo y otra serie de posibilidades mercantiles que ya es hora que erradiquemos de nuestras relaciones.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 23:4, “no te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!