Y no estamos hablando exclusivamente de aquellos que residen en otro lugar sino de esos que dejamos de ver o hablar con ellos por algún tiempo pero que sabemos siempre estarán allí cuando los necesitemos así sea para darnos una palabra de aliento, seguramente por ello esos amigos y sus recuerdos retroalimentan nuestras existencias a cada momento y nos llenan de motivaciones gracias a esos maravillosos recuerdos compartidos. Sí son amigos, como les califica el poeta Borges: hojas del gran árbol de la vida, que le dan a nuestras relaciones además de frutos, razones especiales para seguir sumando experiencias.

Una perla cotidiana nos reitera que, “lo más importante de esta vida siempre será la gente que está aquí, ahora”.

Cuenta Jorge Luis Borges en un aparte de su texto el árbol de los amigos que: “Hablando de estar cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino”.

Y finaliza ese texto Borges diciendo: “te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre. Simplemente porque cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá́ los que se llevarán mucho, pero no habrá́ de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 24:14, “no oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a al Creador, y sea en ti pecado”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!