Desde el mismo momento que nacemos estamos en peligro de muerte, lo que implica asumir cada instante y segundo otorgado como una oportunidad y no como regularmente sucede, como algo insignificante. La vida es un preciado don que sin embargo no valoramos lo suficiente, tal vez porque le queremos poner precio a todo y esta no lo tiene, solo requiere de nuestro aprecio. Entendamos que la vida nos da nuevos instantes gratuitos para que los degustemos y en cambio nosotros los desperdiciamos suponiendo que tendremos más y más. Es quizá ese el verdadero rol de la muerte, hacernos entender que esto tiene un final y que puede ser más próximo de lo que pensamos y que al terminar todo descubriremos que desperdiciamos maravillosos momentos por no darle el verdadero aprecio que tienen nuestras actuales coexistencias.

Una perla cotidiana de Agatha Christie dice: “cásate con un arqueólogo, cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará”.

Cuentan que cuando el joven adolescente falleció como producto de una letal enfermedad todos sus compañeros se decayeron mucho, por lo que a la semana siguiente le preguntaron al docente al respecto de la muerte y de cómo poder enfrentarla, así que este aprovechó un escrito de Antonio Machado y se los leyó: – la muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Bello texto que nos invita a ocuparnos un poco más de la vida y de todo lo que esta nos ofrece ya que cuando la muerte llegue a nuestros seres ya no tendremos la posibilidad de valorar la vida que se nos fue.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 6:14, “estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!