La vida nos da la posibilidad diaria de ser mejores en diferentes campos, sin embargo parece que nosotros enfatizamos en algunos de ellos suponiendo que son estos los que más nos convienen. Y aunque deberíamos aceptar que algunas de esas prioridades regularmente solo son engaños del mercadeo tristemente las hemos convertido en nuestros ideales de vida. De allí que seamos capaces de entregar nuestra propia vida a cambio de algunos objetos que finalmente solo sirven para nuestro disfrute temporal pero que pasado ese tiempo nos demuestran que hay temas esenciales que debemos enfrentar y que seguirán allí esperándonos.

Una perla cotidiana de Pedro Lain afirma: “la lectura nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más”.

Cuentan que en una cotidianidad una mujer muy respetuosa escuchaba como un religioso intentaba con sus oraciones y ritos conjurar al equipo contrario de su comarca para que este ganara, pese a que dicho equipo no había logrado ganarle hasta el momento a otros equipos mas débiles que este. Por lo que la mujer observó el ritual que además se había realizado durante todo el campeonato sin ningún éxito, y le comentó al entrenador: – siento que ni siquiera el mismo Creador puede trasformar en derrota la victoria de quien se ha vencido a si mismo.

Y es que aunque es válido rogarle al Creador por nuestras búsquedas también es sano entender nuestras debilidades y defectos y trabajar por superarlos, sin esperar que sea la suerte o una fuerza exterior la que afecte las posibilidades de los demás que con su trabajo y estima han logrado lo que nosotros no les queremos reconocer.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 3:17, “porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!