Se dice que toda critica tiene una carga negativa y hasta destructiva, lo que puede tener algo de cierto, sin embargo si asumiéramos la posibilidad de no dejar que estas ataquen nuestro ego sino simplemente motiven nuestro deseo de mejorar seguramente tomaríamos lo más positivo de ellas y desecharíamos aquello que consideramos no están valedero. No perdamos de vista que algunas criticas son más bien recomendaciones de crecimiento que si bien se hacen en el momento menos oportuno y en el lugar más inadecuado son válidas si así las queremos recibir. Que maravilloso sería que sin dejar que estas nos afecten y menos nos infecten viéramos en algunas criticas el deseo mal expulsado de otro ser para que transformemos algo que nos esta alejando, cuando deberíamos consolidar acuerdos.

Una perla cotidiana nos dice: “cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”.

Cuentan que en una cotidianidad el joven llegó furioso a su casa expresando todo tipo de improperios contra quien consideraba su mayor rival y casi enemigo de clase, debido a que este le había expresado a su entrenador que la culpa de la perdida del encuentro deportivo había sido de él. Razón por la que este intentó golpearle y por ende fuera expulsado del equipo. Así que en casa la madre le escuchó y le hizo la siguiente recomendación: – consulta el ojo de tu enemigo, porque es el primero que ve tus defectos.

Valdría la pena que aprendiéramos a escuchar las criticas que se nos hacen y que incluso las valoráramos no tanto desde nuestros egos como sí desde esa necesidad que debemos mantener de ser mejores y por ende de cambiar aquellas cosas que seguramente debemos mejorar y es por ello que en ocasiones aquellos que nos critican deben tener alguna razón que debemos atender y entender.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 23:23, “compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!