El Texto de Textos nos revela en Isaías 40:8, “la palabra del Creador permanece para siempre”

La cábala nos dice que cada letra tiene un significado y por ello dicho alfabeto Hebreo nos denota en la tercera letra, Guimel cómo se reúne allí la tesis, la antítesis y la síntesis. Analogía que nos lleva a los conceptos de espíritu, alma o mente y cuerpo, visión que desde la fugaz puerta del paraíso nos habla de armonía esa que desapareció con nuestro pecado cual rayo que nos esclavizo necesitando ser liberados de esa fuerza sintética que nos debe devolver al equilibrio del conjunto. Así que para quien así lo quiere entender Guimel también nos manifiesta también al Creador en sus tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu.

Símbolo que llevado a nuestras diarias palabras, nos indica a través de Guimel que la comunicación no solo implica transportarnos, encontrarnos, sino intercambiar e interconectarnos, triangulo que nos dicta estabilidad, firmeza y plenitud, lo cual deberíamos reproducir a través de nuestro diario lenguaje. Expresiones que forman nuestro universo, siendo Guimel desde esa mirada reflejo del tercer día luego que se separó el cielo de la tierra, espacio donde se reprodujo nuestra vegetación con sus elementos básicos: tierra, aire y fuego los que a su vez retroalimentan nuestro día a día.

Guimel es la tercera letra del alfabeto hebreo ג y su nombre completo en hebreo és גִּימֵל, y para quienes estudian el poder y significado de cada símbolo esta aporta el equilibrio entre dos fuerzas opuestas y las fusiona en una sola, de forma estable y coherente. Se dice por ello que esta letra designa un punto que une dos espacios opuestos y representa una energía de resolución que vista desde el punto de vista de esos opuestos, puede significar tanto una recompensa como un castigo.

Cuando se observa el trazado de esta letra se puede vislumbrar que se compone de dos barras formando un ángulo, simbolizando de alguna forma el camino que une la cima de la cabeza y el cuello del camello, por lo que también se cree representa un hombre de pie en movimiento lo que se traduce en que cual camellos encontremos nuestra fuente de agua viva. Quizá por ello la raíz de la palabra Guimel reúne dos direcciones esenciales: el hecho de atestiguar algo a alguien y de efectuar una acción en bien o en mal. Y por otra parte, significa a la vez nutrir, madurar y privar de alimentos.

Al compararla con el castellano se homologa a la G y por ser la letra inicial de la palabra gamal, camello, se cree que al recorrer nuestros caminos y trayectos unimos dos puntos, dos fuerzas opuestas necesitando el equilibrio para fusionar estas en armonía de forma estable y coherente. Simbología que presenta al camello como un animal capaz de atravesar el desierto sin temerle al calor y a la sed, es decir que puede sobrevivir en un medio hostil y realizar un trayecto con lo cual se nos invita con esta letra a buscar ese poder bienhechor Superior que nos da la recompensa a través de la corrección.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 3:9, “No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición”.

Oremos porque nuestras palabras solo emitan bendiciones.