Hay momentos en donde somos realmente ingratos especialmente cuando no reconocemos todo los beneficios que nos da la vida a diario y que no percibimos porque siempre estamos esperando más, incluso aunque la naturaleza nos permite retroalimentarnos de ella y nutrirnos con sus mejores frutos, con todo y ello somos tan ingratos con la naturaleza que la depredamos sin darnos cuenta que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. La invitación a tener gratitud por todo y para todos es el mejor comienzo para comprender que se nos otorgó el don de la vida como algo gratuito que probablemente no merecíamos y que debemos por lo menos devolverle a la Creación un poco de lo mucho que nos ha dado siendo útiles a ella como un símbolo de gratitud.

Una perla cotidiana de Huxley asegura que, “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede”.

Cuentan que cuando el panadero fue a una escuela muy pobre a regalar algunas galletas se extraño que una vez les ofreció a los chicos que tomaran de los cestos todas las galletas que quisieran, solo una chiquilla no corrió como los demás y lleno sus manos, sino que fue prudente y espero hasta el final para tomar dos galletas, una de los cuales guardo en su maletín, por lo que al ser preguntada por el panadero al respecto, expreso: – la otra galleta es para mi casa, para mi madre que se encuentra enferma y no puede trabajar y le quiero llevar algo de comer.

Parece que la gratitud no es una de nuestras mayores búsquedas especialmente cuando suponemos que merecemos más como producto quizá de ese egoísmo que nos incita a querer adueñarnos de todo cuando realmente no somos dueños de nada y por el contrario, solo deberíamos asumir el rol de mayordomos de un mundo al que le quitamos y depredamos sin piedad.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 1:15, “algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!