En términos muy generales todo sesgo nos habla de una distorsión o una forma demasiado estrecha, limitada o acomodada a un solo criterio para definir o ver las cosas. Lo que implica que cuando nos sesgamos no nos permitimos ver más allá de lo que suponemos, interpretando desde dicha perspectiva nuestra propia visión, desconociendo de antemano las posiciones de los otros. Y es que tristemente nuestro modelo mental nos lleva a pensar de una forma y no de otra y en ocasiones a cerrar nuestro entendimiento para aceptar otras posibilidades que aun siendo viables preferimos cortar de tajo como improbables. Seguramente por ello y sumando como gran sesgo a nuestro ego terminamos oponiéndonos porque si a cosas a las que deberíamos asumir como probabilidades de cambio y crecimiento.

Una perla cotidiana de Charles Chaplin expresa que, “no debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas”.

Cuentan que cuando el poeta se reencontró con su primera novia de infancia luego de más de cuarenta años de no verse, este le escribió nuevamente un hermoso poema en donde exaltaba ahora su belleza interior conjugando dicha descripción con toda una amalgama de cualidades que cuando fueron leídas por el infiel marido que tenia a esta maltrecha fruto de sus comentarios molestos y del engaño permanente con otras mujeres, quiso re enamorarla pidiéndole perdón por no valorarla como lo hacia aquel poeta.

Y es que en ocasiones vemos las cosas no como son sino como creemos que deben ser y por ende despreciamos a seres maravillosos, que no coinciden con el estereotipo mental de nuestras expectativas, por lo cual cuando nos quitamos el velo que sesga dicha posibilidad nos damos cuenta de otra realidad que estaba allí pero que nosotros no queríamos aceptar.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 4:3, “porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham al Creador, y le fue contado por justicia”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!