Existen diferentes calendarios es cierto y aunque regularmente estos se basan en dos astros: los ciclos del sol o de la luna, lo concreto es que el paso del tiempo, se cuente como se quiera contar termina siendo el mismo y el desgaste de nuestro ser frente a este solo varia por un limitado tiempo para al final asimilar que todos terminaremos en la misma opción: la muerte. Así que en vez de contar los días deberíamos disfrutarlos entendiendo que desde el mismo momento de nuestro nacimiento se nos otorga una nueva oportunidad de coexistir la cual puede terminar de un momento a otro. Desde esa variable deberíamos además de valorar cada instante permitirnos dar lo mejor de nosotros a todas las personas con las cuales compartimos ya que probablemente no se nos presente una nueva posibilidad para hacerlo.

Una perla cotidiana nos cuenta que, “si realmente queremos hacer las pases con algún enemigo debemos trabajar con este para convertirlo en nuestro compañero de viaje”.

Cuentan que tenemos varios tipos de calendario siendo el solar cuyos días indican la posición de la Tierra con relación al sol el mas usado en occidente, sin embargo de alguna manera también se tiene en cuenta el calendario lunar el cual calcula los años según los ciclos de la luna, siendo cada lunación un mes lunar, el cual en términos de correspondencia equivale a veintinueve punto cincuenta y tres días solares.

Y aunque las diferentes culturas asumen el calendario que consideren más propicio para sus propias creencias lo cierto es que lo único que no cambia en esas cuentas, son los días de la semana que institucionalmente van de lunes a domingo siendo uno de esos de descanso.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 4:7, “si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!