Se cree que una persona se amarga simplemente porque en su ser interior deja enquistar una serie de sentimientos adversos que son producto regularmente de sus muchas frustraciones, especialmente cuando espera algo de los demás y ello no sucede. Lo curioso es que esas amarguras se van convirtiendo en diversas enfermedades que van infectando nuestros cuerpos y aunque parece que quienes las conservan no se percatan de ellas, es claro que si nos permitimos hacernos unas pequeñas revisiones diarias todos nos podemos dar cuenta que hay pensamientos, palabras y acciones que no nos aportan, que simplemente nos apartan y que por lo tanto debemos transformar.

Una perla cotidiana nos reitera que “no eres una gota en el mar, eres el mar entero en una gota”.

Cuentan que cuando la bochinchera vecina retorno a su casa muy molesta debido a que otras vecinas le sacaban el cuerpo y disimuladamente la hacían a un lado, quiso que su esposa la entendiera pero se molestó aún más cuando este le insinuó: – es que hay gente muy extraña en este mundo calumnian, critican, juzgan, se burlan y desprecian; y después vuelven a casa y no logran comprender por qué sus vidas están llenas de frustración, amargura, desilusión y soledad.

En ocasiones no nos damos cuenta de lo que hacemos sino que simplemente reproducimos un modelo de pensamiento que nos lleva a suponer que son los demás los que están equivocados y que incluso nosotros tenemos siempre la razón logrando con ello no solo que las demás personas se alejen de nosotros sino que nosotros mismos vivamos llenos de amarguras.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 46:6, “sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación. Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!