Probablemente no podemos predecir el número exacto de palabras del diccionario que conocemos y menos las que usamos comúnmente. Más si esta claro que entre menos capacidad lingüística tengamos más estrecha es nuestra perspectiva al respecto de la vida, ya que gracias a nuestras palabras construimos nuestras realidades. Lo que nos demuestra que entre más palabras despectivas, negativas y reactivas usemos, ese es el modelo de vida que vamos a implementar y el reflejo que tendremos de nuestros días y las interrelaciones que allí se entretejen. Vale la pena entonces asumir a través de la diaria lectura la posibilidad de ampliar nuestro lenguaje y con ello la perspectiva de lo que consideramos como nuestra realidad.

Una perla cotidiana nos dice: “pierde el miedo a los cambios y ten más miedo a no cambiar y dejar que todo siga igual”.

Cuentan que cuando le preguntaron al escritor al respecto de por qué insistía en que la gente debía leer más y más este dijo: – nuestro idioma castellano cuenta con cerca de trescientas mil palabras sin embargo algunas personas solo usan un promedio de quinientas palabras para comunicarse con los demás, lo que solo demuestra su limitado pensamiento critico y su estrecho nivel de lectura de algunas situaciones siendo necesario que a través de la relectura se amplíe este panorama.

Somos fruto de una narración lo que quiere decir que nuestros pensamientos y por ende nuestra realidad esta estrechamente ligada a nuestra capacidad lingüística por lo que entre mayores conocimientos tengamos más se amplia no solo nuestra capacidad verbal y de comunicación sino también nuestra visión al respecto de la vida.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 4:4, “!oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra el Creador? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo del Creador”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!