El Texto de Textos nos revela en Daniel 2:44, “Y en los días de estos reyes el Creador del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.

Hay diversas forma de leer y entender los mensajes Bíblicos pero más allá de los significados que queramos extraer de algunos conceptos, no podemos dejar que esas sesgadas interpretaciones e incluso algunas especulaciones procedentes de mentes mas que creativas nos confundan, se trata de entender el Texto de Textos y sus parábolas desde la visión celestial que espera que nuestras búsquedas personales tengan como objetivo los mandatos del Creador y no nuestros deseos egocéntricos que solo nos distancian aún más.

La misma ciencia con el paso del tiempo ha encontrado en versículos Bíblicas analogías a sus tesis, pero más allá de las comparaciones odiosas que regularmente queremos hacer con lo allí preceptuado es claro que dichas Sagradas Escrituras nos presentan insumos muy concretos y dicientes para llevar un modelo de vida en donde prima el amor tanto a nuestra existencia, los seres con los cuales coexistimos y lógicamente nuestro Padre.

Acompañar la oración de diarias lecturas de los versículos Bíblicos con la guía del Espíritu Santo nos permite comprender además que nuestro Señor Jesucristo regresará en busca de sus amados y que incluso aquellos discípulos suyos que hayan muerto resucitarán, mientras que los que aún viven en Cristo se unirán a ellos. Lo que se interpreta como el arrebatamiento, que hará que esos cuerpos corruptibles se conviertan de ipso facto en incorruptibles para dicho encuentro.

Visión que ha llevado a algunos a suponerse como elegidos o seres especiales tanto, que no falta el que descalifique a quienes consideran no merecedores de dicho privilegio, lo cierto es que no hay un camino por el cual podamos ir para ese encuentro diferente al de la Fe en Jesucristo. En el fondo los preseleccionados son todos aquellos que por gracia creen en Él y siguen sus pasos, lo que quiere decir: actuar correctamente y convertirse en aquello a lo cual se esta llamado como ser de luz y sal en este mundo.

Visión que implica revisarnos nuestros diarios comportamientos teniendo como derrotero los preceptos Bíblicos, esos que nos incitan a evitar la injusticia, la insatisfacción, la queja, la ansiedad, el desánimo, la pereza, lo mundano o la vanidad en nuestro ser, ya que aunque todos juntos somos llamados, es claro que solo unos se habrán mantenido firmes sin fluctuar en esa dirección que nos indica, lo que es correcto, bueno y verdadero en cada circunstancia. En fin, como nadie sabe ni el día ni la hora, pero si existen unas señales muy dicientes, lo mejor es tomar nuestra cruz a diario y seguir a Jesucristo.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 4:16, “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta del Creador, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Oremos para estar preparados para el reencuentro con nuestro Creador.