Hay quienes consideran que con dinero se pueden adquirir la mayoría de las cosas y que incluso la felicidad personal depende de este, sin embargo no se puede negar que la salud no esta estrechamente relacionada con el capital, por el contrario, en ocasiones en busca de recursos descuidamos la salud y luego nos damos cuenta de lo invaluable de esta. Por otro lado también se cree que con dinero se logran interrelaciones más armónicas lo que tampoco es tan cierto ya que entre familias adineradas se presentan conflictos que desembocan en guerras. Y aunque no estamos diciendo que el dinero no es necesario lo que si debemos reflexionar es que este no es tan prioritario como lo consideramos ya que aun teniendo mucho de él si no hay comida por ejemplo se hace imposible comerse unos billetes.

Una perla cotidiana nos explica que “la mejor carta de presentación para un padre son sus hijos”. 

Cuentan que en una ocasión un grupo de hombres muy adinerado se reunió con el fin de planear lo que debía ser el desarrollo mundial, teniendo en cuenta la influencia de su dinero para esos propósitos, sin embargo se dice que ese mismo grupo aunque logró algunos de sus objetivos poco a poco fue terminando en banca rota y por ende algunos ello los llevó al suicidio o enfermedad debido a que la mayoría en algún momento supuso tener el poder para tomar las decisiones de todos menos las propias.

Y aunque es una historia de las muchas que se cuentan al respecto de cómo quienes se sienten ricos y poderosos creen tener la potestad de gobernar la vida de los demás, es también claro que por más influencia y manejo que se tenga de las finanzas estas son variables y por el contrario de lo que se piensa pueden aparecer de la misma forma que desaparecen, ya que no son más que ilusiones humanas.

El Texto de Textos nos revela en Josué 1:8, “nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!