El Texto de Textos nos revela en Zacarías 3:9, “Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día”.

Históricamente los números y con ellos las matemáticas nos incitan a darle otra lectura al mundo gracias incluso a formulas que aunque pareciera no son del entendimiento común han servido para describir y hasta demostrar científicamente todo aquello que con nuestras limitadas y sesgadas palabras no podríamos hacer. Lo cierto es que ese mundo tan cifrado con el cual la ciencia nos cuenta de la vida se hace más que complejo para que la mayoría comprendamos el para qué de nuestras vidas.

Lo que también nos invita a comprender nuestras realidades a través de dichos símbolos, signos y sus decodificaciones e imaginarios. Lenguaje numérico con el cual consolidamos incluso nuestras verdades, siendo dentro de esa visión de vida dichos signos de una altísima trascendencia. Simbología que para algunos tiene un mayor significado de lo que otros allí mismo deducen lo que nos invita a profundizar un poco más en esa dimensión.

Para algunos el número diez por ejemplo simboliza el mes de diciembre y con ello las motivaciones alegres que le han dado a estas épocas incluso una especie de conceptualización ligada a la retribución. Simbología que desde la mirada de nuestros sueños esconde una especie de experiencias extrasensoriales que acordes con esos números se cree pueden ayudar a descifrar los significados ocultos de estos.

Quienes creen en la numerología o en otras tantas visiones aplicadas a estos signos invitan a ver en el cero a lo infinito, en el uno la tesis el punto de origen, en el dos la antítesis o no fuerza, en el tres la síntesis o a ambas fuerzas, en el cuatro los estados de la materia: aire, fuego, tierra y agua, en el cinco al súper hombre, en el seis la indecisión, en el siete el triunfo, en el ocho el constante movimiento y en el nueve la posibilidad de elevarnos hacia la victoria.

Son conceptos, visiones, codificaciones, creencias, posturas incluso formas de entender la vida que para estas líneas anhelamos ayuden a ir un poco más allá de nuestro limitado lenguaje para con otras simbologías e imaginarios atender no unas nuevas creencias sino los mensajes del Creador que con todas estas visiones le deben dar ese sentido trascendente que tienen los símbolos de vida que Jesucristo plasmo y que nos cuesta atender porque estar lejos del lenguaje del amor en nuestras cotidianidades e interrelaciones.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 1:4, “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

Oremos contando nuestros instantes para lograr estar cada vez más cerca del Creador.