El Texto de Textos nos revela en Jeremías 33:3, “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”

 

El concepto de entender nos invita a dirigirnos hacia adentro lo que podríamos traducir en nuestro día a día en la búsqueda de un conocimiento que nos vincule no solo con la realidad exterior sino con nosotros mismos, nuestra razón y emociones en una perspectiva que aquello que ilumina nuestras mentes y genera reacciones en nuestro ser convierta en vivencias todo aquello y le de así un mejorado sentido a nuestras existencias haciendo que nuestra voluntad consciente con dicha información motive también nuestras palabras, pensamientos y acciones futuras en busca del amor celestial.

Por lo tanto cuando buscamos conocimientos y con ellos entendimiento no solo nos estamos colocando en contacto con una realidad sino que estamos dándole sentido a nuestro diario caminar saber que debe enfocarse en nuevos insumos de esos que nos promuevan certezas y así seguir a través de dicho sendero correcto o por el contrario para hacer los cambios que le den un mejor rumbo a nuestras coexistencias y sus relaciones.

 

Para la cábala el nivel Biná o Entendimiento, בינה como tercera Sefirot del Árbol de la Vida, situada en lo alto de la columna izquierda de ella, nos invita a alcanzar a través de esos procesos racionales innatos una idea verdadera y plena de nuestra esencia divina. Desde esa mirada el lado izquierdo de nuestro cerebro, donde funciona la razón se integra al derecho de la creatividad para reorganizar aquellos pensamientos que le deben dar nuevos sentidos a todo hasta recrearnos como los seres espirituales que somos.

Y todos esos conocimientos convertidos en atributos, deben direccionar nuestra razón y corazón hacia un estado de perfección que se denota a medida que crecemos en prudencia, paciencia, contentamiento, sapiencia y lógicamente un temor reverencial hacia el Creador. Entendimiento que explica nuestro respeto, admiración y sumisión hacia su voluntad colocando todo nuestro buen juicio en donde esos saberes le dan sentido a cada relación buscando que aportemos en vez de seguirnos apartando.

Cada conocimiento nos debe permitir reconocernos como hijos del Creador denotándonos esos propósitos celestial que debemos asumir de forma integral. Bien sabemos que nuestra mente humana es limitada y no alcanzamos a comprender lo infinito de algunas expresiones, por lo que debemos recibir en nuestra razón y corazón confiadamente, esos destellos que revestidos de fe iluminan nuestros seres para ser guiados por estas y otras verdades divinas.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 10:3, “pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo”.

Oremos para que entendamos lo que significa ser hijos del Creador.