Hoy por hoy pareciera que la familia se ha convertido en una carga para el cumplimiento de otros objetivos que disfrazados de prioridades moldean nuestras búsquedas cotidianas mercantiles. Y aunque no se trata de imponer un criterio único si debemos comprender que ha sido, es y debe seguir siendo la familia el propósito fundamental de nuestra especie. No solo porque a través de ella se perpetua la posibilidad de nuestra humanidad sino que además es en ese entorno en donde se debe formar a las nuevas generaciones de una forma más coherente. Bajo esa mirada debería insistirse en hacer de la familia el objetivo principal de nuestras vidas entendiendo que más que proveer los recursos para esta se requiere acompañar y guiar el buen funcionamiento de la misma por parte de quienes fungen de padres.

Una perla cotidiana de Mirabeau asegura que, “el gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan”.

Cuentan que cuando las amigas que presumían con sus cuerpos le preguntaron a la ex compañera que se encontraba para ellas un tanto descuidada, el porqué no se ocupaba más de su estética, esta les dijo: – sí mi cuerpo esta marcado producto de esas marcas que ustedes bien saben llamar estrías y hasta gordos que se acompañan de la caída de mis glúteos y hasta de mis senos, pero son las marcas más maravillosas que existen ya que son producto de un embarazo que me confirmó que lo más sagrado en la vida es la capacidad de traer una criatura al mundo y de la cual uno nunca puede denigrar ya que es una bendición divina.

Y aunque no queremos decir que posterior a un embarazo la mujer no puede cuidarse y menos que debamos denigrar de la estética, lo que sí debemos advertir es lo que significa en su todo la llegada de un hijo a esta tierra y que ello debería ser nuestra prioridad. Siendo por ello la familia el núcleo principal de cualquier sociedad.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 6:6, “y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!