Quienes han escrito en profundidad al respecto de la vida nos invitan a buscar una especie de proporcionalidad en donde se entienda que tendremos momentos tristes especialmente cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas y alegres cuando estas ilusiones y deseos se alcanzan o se superan. Sin embargo la armonía a la que se nos invita el Creador intenta que degustemos de todos los instantes vividos sin calificarlos sino simplemente cualificándonos con ellos ya que son todos esos instantes los que componen nuestras existencias y estamos en la obligación de vivenciarlos y a la vez de compartirlos con todos los demás seres con los cuales coexistimos. Así las cosas la búsqueda debería ser la de estar eternamente vivos, sabiendo que la vida es el todo de nuestra plenitud.

Una perla cotidiana de Horacio nos aporta: “piensa que cada día puede ser el último”.

Cuentan que en sus cotidianidades Mario Benedetti escribió: “no se si soy una persona triste, con vocación de alegre o viceversa o al revés. Lo que si sé, es que siempre hay algo de tristeza en mis movimientos mas felices al igual que siempre hay un poco de alegría en mis peores días”.

Bello texto que nos ayuda a comprender los altibajos de la vida que en ocasiones nos dominan pero a los que simplemente debemos adaptarnos entendiendo que es nuestro deber encontrar una armonía que nos lleve a no decaernos al punto de deprimirnos y por ende atormentarnos, como tampoco a buscar un éxtasis permanente que desdice de la alegría y por el contrario nos puede llevar a la búsqueda de motivadores externos que se convierten en adicciones.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 3:14, “por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!