El Texto de Textos nos revela en Éxodo 20:8, “Acuérdate del día de reposo para santificarlos. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Creador; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.

Algunos creyentes no entienden el por qué se considera el domingo como el día más importante de la semana, más de acuerdo a algunas tradiciones especialmente la apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, se debe celebrar este misterio pascual cada ocho días, como una oportunidad de conmemorar la resurrección del Señor, razón de peso para considerar el domingo como primer día de la semana y el más importante desde esa visión litúrgica.

Desde dichas visiones ese es el día en el que Cristo tras su reposo del gran Sabbat, inaugura el día que hace el Señor, el día que no conoce ocaso, el día del banquete, por lo que históricamente quienes se sienten parte de esa comunidad de fieles, en dicho día se reencuentran con el Creador ahora resucitado y quien rememora su acto a través de una sencilla pero trascendente cena.

Para los creyentes cristianos el domingo es el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor, lo que no desdice de quienes celebran el séptimo día el sábado. Y más allá de entrar en estos debates también hay que comprender que algunas de nuestras costumbres se conjugan tanto las que proceden de los antiguos Babilonios o de los Griegos que tenían un día de descanso y que regularmente lo desarrollaban el sábado o las del pueblo Judío que inicia dicha celebración el viernes en la noche cuando empieza a brillar la luna y lo termina al día sábado cuando cae el sol.

En fin y aunque son costumbres que parten de diversas creencias no podemos dejar de ver en el Shabat una invitación de la Biblia, así algunos afirmen que este nombre proviene de la etimología con la cual se describe también al planeta Saturno y otros sustentes esta tesis al decir que en hebreo Shabbetai y de acuerdo al Talmud tiene que ver con este tipo de simbologías. Pero más allá de ello quizá la palabra también nos incentive al respeto de esas tradiciones que no solo nos llevan a dedicar un día al Creador sino ojala todos nuestros instantes a Él.

Día de entrega, de reposo que aunque las costumbres mercantiles lo han enfocado más hacia el descanso ello no es óbice para que al dejar a un lado nuestras actividades laborales enfaticemos nuestros seres y objetivos en el acercarnos más y más al Creador. De lo contrario y como viene sucediendo, si nuestras agendas están enmarcadas por el culto al trabajo y a la búsqueda de recursos, seguramente estas y otras festividades no tendrán siquiera un sentido de dedicarle un tiempo a nuestras familias y vidas.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 12:12, “pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra”.

Oremos para que nuestra mayor labor en esta tierra sea la de adorar al Creador.