A medida que nos globalizamos más y más se hace común que tomemos palabras de otros idiomas y las apliquemos en nuestras cotidianidades para comunicarnos con otros seres humanos, lo que quiere decir que vamos aprendiendo de las experiencias de otras personas en circunstancias seguramente muy diferentes a las nuestras. Lo apropiado entonces es no solo adquirir esas palabras y los conocimientos que de ellas se desprenden sino a la vez permitirnos colocar en práctica estos términos que nos deben llevar a vivir en armonía y a la vez a ser cada vez mejores seres humanos en un mundo en donde predicamos mucho pero aplicamos poco en el día a día todos esos conocimientos.

Una perla cotidiana de Platón comunica: “no dejes crecer la hierba en el camino de la amistad”.

Cuentan que cuando le preguntaron al viajero el por qué le había gustado tanto el termino Tikún y lo trataba de enseñar a los demás este dijo: – es una palabra hebrea que significa corrección o reparación y se usa para que entendamos la necesidad de avanzar en el día a día y así tomar siempre mejores decisiones, en un proceso de perfección en donde sumamos nuestras experiencias ya que nada es fruto del azar y todo cumple un propósito dentro de un orden.

Y es que es válido que aprendamos algunas expresiones que se usan en diferentes idiomas y culturas en la búsqueda no solo de enriquecer nuestro lenguaje sino de lograr con esos conocimientos un mejor modelo de vida, uno que nos permita comprender que en este mundo no se trata tanto de ser los mejores como si de ser mejores y gracias a ese crecimiento individual alcanzar igualmente una mejoría en lo comunitario y grupal.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 5:18, “porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!