El Texto de Textos nos revela en Génesis 4:26, “Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre del Creador”.

La cábala y la gematria nos dicen que dentro de la búsqueda de nuevos significados para nuestras coexistencias y gracias al poder y valor de los números para esos caminos el siete se debe considerar un número que invita a la perfección. Tanto que nuestra semana tiene siete días como los de la Creación y nuestros ciclos de vida regularmente se basan en siete años lo cual es muy diciente. Numero que hizo que nuestros patriarcas como fue el caso de Abraham le ofreciese a Avimelej siete corderos para reiterarnos el significado especial que debe tener este número para nuestras vidas.

Se habla por ende de siete cielos y la misma palabra shavúa o semana tiene como raíz etimológica el sheva o siete que también deriva del termino juramento. Por ende Kislev es el séptimo mes del antiguo calendario Judío y su signo es un arco, debido a que son muchos los días de este mes en donde llueve con sol y se ve el arco iris, pacto y señal que mostró el mismo Creador a Noé. Creencia que incluso implica la formalización de un pacto de vida en el cual se nos permitió consumir carne para comer pero se nos prohibió derramar sangre.

 

Siete que implica que como la primavera celebremos como los Judíos la festividad de Shavuot, conmemorando el evento más significativo en la historia de la humanidad, la revelación del Creador en el Monte Sinai, nombre que aunque puede parecer curioso significa realmente semanas, las cuales tienen como periodo de transición entre Pesaj y Shavuot siete semanas, durante las cuales el pueblo se prepara para revivir la revelación en el Sinai.

 

Y aunque son creencias que incluso desembocan en costumbres, entre las cuales venimos reflexionando con especial cuidado estas del pueblo judío nos movitan a servir dentro de nuestro día a día para así comprender que dentro de toda esa simbología el siete puede representarnos integridad y terminación de un ciclo para retornar al padre, ello debido a que después de siete días, el mundo estuvo completo.

Así como Shavuot conmemora el surgimiento del Pueblo Judío como una nación con la virtud de recibir y aceptar la Torá, nosotros deberíamos asumir que todos esos misterios del Creador nos revelan la necesidad de acercarnos a Él sabiendo que Él nos da hasta cuarenta veces siete razones para dar inicio a esa búsqueda y mantenernos en esos caminos espirituales los cuales a su vez nos denotan que es el Creador nuestro fin último y por lo tanto la razón de ser de nuestras existencias.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 11:25, “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”.

Oremos para que por lo menos siete veces al día le agradezcamos al Creador por la vida.