El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 8:11, “Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Creador, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Creador, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”.

Se cree que nuestra vida es más interior aunque visionamos todo como exterior. Costumbre que hace que nuestro cerebro y los sentidos interconectados a él capturen todo tipo de información que califican como ajena, lejana sin asimilar que todos esos intercambios se traducen en nuestras mentes y sistemas afectando con ello no solo todos nuestros seres sino incluso las vivencias que consideramos experimentar. Así que cada que se híper activan nuestras estructuras cerebrales se altera nuestro sistema límbico y con ello nuestra parte emocional generándonos una serie de proyecciones que aparentan ser exteriores.

Desde esa perspectiva se dice quienes logran activar conscientemente esas estructuras gracias a diferentes tipos de estimulación incluso eléctrica o magnética transcraneal, por ejemplo, de alguna manera obvian esa división antinómica que regularmente hacemos entre nuestro cuerpo, mente y alma logrando entender según sus propios testimonios que no solo hacemos parte integral de esta Creación en donde la materia cumple un rol por lo cual debemos integrarnos con toda nuestra esencia y propósitos trascendentes a Él.

Hacer a un lado esa mirada que enfatiza en lo exterior implica colocarnos en el camino de integrarnos individualmente a nuestro ser interior propendiendo porque todo lo que capturemos a través de nuestros sentidos y percepciones tenga otro tipo de lectura e  interpretación incluso distinta a la que le estamos dando por nuestras costumbres ahora a la vida en donde el mundo de las formas nos domina, sesgando nuestras interpretaciones al darle importancia a lo que incluso no la merece.

La tarea que no se puede comprender solo como la búsqueda que nuestras actuales realidades constituidas gracias a la suma de vivencias y experiencias transferidas a través de textos y contextos materialistas incluso en contra de nuestra propia genética no es solo la de cambiar nuestra percepción de vida radicalmente sino de realizar pequeños y continuos ajustes a nuestras visiones de vida para que por ejemplo el eterno presente continuo nos posibilite asimilar que las referencias actuales de tiempo y espacio pueden irse trasformando a nuevas posibilidades atemporales.

Se trata de permitirnos atender ese constante acompañamiento divino con el que se iluminan nuestras oscuridades para tener otro tipo de crecimiento distinto al económico y social al que tanto le apuntamos logrando gradualmente un nuevo reconocimiento de todo y de todos para vivir en una armonía consciente que desde lo interior le de incluso a lo físico, lo mental, lo espiritual, lo finito y lo infinito una perspectiva proporcional distinta.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 4:16, “Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día”.

Oremos para que nuestro ser interior guie nuestros pasos exteriores.